Esa noche Julia, Dante y Agustina viajaban en el avión privado con destino a Francia, estaba programado que aterrizarían al día siguiente en el aeropuerto de Montpellier; luego, al llegar ahí rentarían un auto con el que irían directamente hasta Mireval, una población ubicada a unos 18 minutos del aeropuerto y donde quedaba la villa que buscaban. Tenían la ubicación exacta de la casa, ya que cuando buscaron entre las propiedades que el notario había pasado a manos de Yulia cuando Enzo murió, en efecto, se encontraba ese sitio en específico, además de la dirección de donde quedaba. Aunque ella no estaba segura de que todo fuera verdad o que allí tuvieran a su hijo, lo cierto era que tenía una corazonada desde que su prima le había mencionado esta región, pero de algo estaba muy segura, si n

