Star se acercaba a mí con una elegancia que no había visto antes. Su caminar era firme, pero tan ligero que parecía flotar sobre el suelo. Los vampiros que aún permanecían cerca, esos miembros que formaban parte del pueblo pequeño cercano, se inclinaban ante ella, colocándose de rodillas en el suelo. Una mano sobre su pecho y la mirada hacia el suelo, como señal de respeto y reverencia. Era como si una fuerza invisible les ordenara rendirle homenaje. Los observé de reojo, confundido y, debo admitirlo, un tanto desconcertado. ¿Qué estaba pasando aquí? No entendía nada de lo que estaba sucediendo, pero eso era lo de menos en ese momento. Cuando Star llegó a donde me encontraba, se detuvo frente a mí. El brillo de sus ojos había cambiado, se veía diferente, más decidida. Y en ese instante,

