—Hummm. Cacao, nata y sudor —dice con voz ronca. Me estremezco bajo sus ojos penetrantes y siento el clítoris encendido mientras me retuerzo contra la encimera bajo su embriagadora mirada. Levanto los brazos para atraerlo hacia mí. Necesito tocarlo. Me deja tocarlo, sus labios caen sobre los míos y apoya el pecho en mí, de modo que nos restregamos y nos embadurnamos otra vez. La calidez de su cuerpo sobre el mío me catapulta directamente al séptimo cielo de Nick. Mediante pequeños lametones, lo persuado para que saque la lengua y sonrío contra sus labios cuando gime. Desliza un brazo bajo mis nalgas y me levanta de la encimera, me sujeta mientras me tiene en alto y reclama mi boca. Continúo con los brazos alrededor de su cuello y los dedos enroscados en su pelo. Él sigue volv

