Me sometes a tu lujuria, me conviertes en tu sumisa y me tomas a tu antojo. Mis sentidos se disparan cuando tu maestría humedece cada rincón de mi imaginación. Soy tu esclava, tu puta, tu sumisa y tú, mi señor, mi amo… mi amor. Anahí No sé cómo tomar todo lo que acaba de suceder, de cierto modo mi jefe confesó que yo lo afecto de algún modo, pero es incapaz de aceptarlo. Yo le hago perder el control y él el mío, pero necesito más que solo órdenes y reglas. Y él solo necesita verme a sus pies, sin voluntad y resignada. Salgo de mis pensamientos cuando siento que alguien pone una bolsa a mi lado, alzo la cara y veo a Mark a un lado, nos detuvimos y ni siquiera me había dado cuenta. —¿Qué es esto? —cuestiono viendo la bolsa de una tienda de ropa. Se aclara la garganta y un leve tint

