Unos días después ya me habían firmado el alta, cómo estaba molesta con mis padres le pedí a Esmeralda que no los dejara venir a verme y si lo hacían que no les permitiera la entrada, estando en la sala de espera, sentada en una silla de ruedas, vi que alguien se paró en frente de mi yo tenía la cabeza mirando hacia abajo, al levantarla me di cuenta que quien estaba en frente de mi era Juno —Hola Gabriela ¿Qué te pasó? — —¿Juno?— —Si, soy yo ¿Qué te pasó en la cara? — —Nada— —No creo que por nada vas a tener la nariz vendada — —Fue solo un pequeño accidente, algo sin importancia ¿y tú qué haces aquí? — —Vine a una revisión— Yo no me había fijado que Juno tiene un brazo vendado. —¿Qué te pasó en el brazo? — —Algo también sin importancia, solo un accidente

