Después de dicho almuerzo Juno decidió llevarnos a su casa, pues para que nos quedemos allí en lo que mi hermana y yo conseguimos un lugar para las dos, por obvias razones los padres de Juno no quieren saber nada de mi y los entiendo, ya que yo soy la razón por la cual casi pierden a su hija, aunque Juno no vive con sus padres decidimos pasar por su casa primero, yo necesito hablar con ellos, necesito que sepan lo mucho que amo a su hija y que a partir de ahora nada ni nadie la podrá lastimar, llegamos y nos estacionamos, Esmeralda se desmontó y yo me quedé frisada en el asiento delantero —Gabriela amor ¿no vas a bajar del auto? — —Quiero pero no puedo, me están sudando las manos ¿y si tus padres no me quieren escuchar? — —Bebé ellos te escucharán, perdón por la comparación pe

