La Villa en Erebus Al salir de la fortaleza y descender por el camino empedrado, Damian sintió el cambio en el aire mientras montaba a caballo acompañado por Aria. La brisa matinal traía consigo los aromas entremezclados de la villa: pan recién horneado, hierro fundido en las fraguas y la inconfundible esencia de la tierra húmeda, que aún conservaba el rocío nocturno. Desde la colina, la vista era clara. La villa se extendía en un patrón radial alrededor de una amplia plaza central, la cual servía como punto de encuentro tanto para la nobleza menor como para el pueblo llano. En el centro de la plaza, una gran fuente de piedra negra con tallados antiguos vertía agua cristalina en un cuenco amplio, alrededor del cual los habitantes se reunían para conversar y hacer negocios. Las calles pr

