La casa de mis padres

5000 Palabras
3 años después Siento gotas de agua caer sobre mi rostro, he quedado dormido en la ducha. Me levanto y me doy un baño y luego salgo doy un vistazo en el espejo y saco unas pastillas para manejar el estrés del gabinete mientras que me estoy vistiendo el teléfono fijo empieza a sonar Es un mensaje de mi hermana Paula — ¡Paolo! Hermano ¿Vas a ir a cuidar la casa de nuestros padres? — Hace unas semanas mis padres un fallecido en un accidente automovilístico, Y el agente inmobiliario necesita que alguien cuide la casa y me haga algunos arreglos, mientras consigue venderla Cuando mi hermana quedó embarazada al casarse con Thomás decidió mudarse a la ciudad, tenía al menos tres años sin verla, no conocía a mis sobrinos. — Siguiente mensaje — Es de Carolain — Amor e tenido problemas para llegar, tu hermana me comentó que te vas a cuidar la casa de tus padres — Constantemente Carolain viajaba para estar con su mamá un par de semanas, estaba pasando por una crisis emocional desde la partida de su esposo. — Siguiente mensaje — — Buenos días señor Paolo, Su hermana me facilito su número telefónico, me dijo que usted sería quien cuidaría la casa de sus padres, nos vemos allá en el mediodía — — Siguiente mensaje — — Paolo querido amigo, ¿Como estás? Carolain me comentó que vas a cuidar la casa de tus padre Pasaré por allá un par de días para hacerte compañía — Tengo 3 años sin verlo, desde la última vez aunque no fue nada agradable el recuerdo... Pero Carolain y yo habíamos conseguido que Maick buscará ayuda profesional, desde entonces Carolain y yo decidimos mudarnos a un pequeño departamento y vender la casa de sus padres. Yo había empezado a estudiar la carrera que me apasiona que es la producción cinematográfica, Pero no podía evitar sentirme culpable por la muerte de mis padres. Preparo un par de snack para el viaje ya que serán 20 largas horas en mi auto, Preparo algo de Café para, guardo todo lo que necesito en una maleta un par de calzoncillo ropa calzado y por supuesto mis artículos de uso personal, Tomo mi cartera, las llaves del auto y salgo. Extiendo mi mano y presiono el botón para abrir el maletero y guardar las cosas, no se por que.. Pero se me a ocurrido llevar una pala creo que puede ser útil. Guardo todo en el maletero y me embarco en el auto para emprender el viaje. Serían 20 larga horas, Suponía que asesor inmobiliario se iría. Si pensaba que iba a tomar un avión para ir hasta Oklahoma solo para estar a tiempo, estaba equivocado. Prefería 20 horas de viaje que luego llegar allá y rentar un auto. No es que me deje llevar por lo que veo en la televisión, pero ya había visto casos en CSI que personas inocentes son detenidos por rentar un auto que a sido la causa de un homicidio. Aunque sabía que quizás no era más que una simple casualidad y mala suerte no quería corroborarlo. Así que prefería viajar en mi auto. Así inicie el viaje al lugar que alguna vez fue mi hogar. Mientras venía a mí mente los recuerdos de cuando mi hermana y yo estábamos chicos. Recién nos habíamos mudado y la casa había estado sola por más de 5 años así que tenía mucho por hacer. Pero una decisión que tomamos en consenso era conservar su estructura original en madera. Lo que me llevo a pensar que quizás era hora de llevar mi relación con Carolain a un segundo nivel... Así que hice una parada que no estaba planeada pero me caracterizaba por llevar a cabo mis decisiones por más descabellada que parecieran. Carolain y yo en un par de semana cumpliríamos 4 años juntos, y ella siempre me hablaba de sus amigas que se habían casado, lo que me indica que Carolain me estaba tratando de dar a entender que se quería casar y pensé... ¿Por qué no? Así que hice una parada en una tienda de obsequios y compré un enorme oso de peluche en color café para que durmiese con el cuando no estuviera en casa. Y posterior a ello hice una segunda parada en una joyería, compré un hermoso collar de corazón personalizado con una foto de ambos, en la parte de atrás le mandé a grabar la frase ¿Te casas conmigo? y un hermoso anillo con un pequeño diamante circular en el que coloque junto al colgante del collar. Me embarque en el auto y continué mi viaje. Debes en cuando le daba un sorbo al café y llevaba un par de frutos secos a mi boca. Me abría gustado traer a Carolain conmigo pero se le había complicado la llegada. Así que debía venir en avión. Entonces pensé... ¿Que tal si doy a mi hermana su parte? Después de todo al fallecer nuestros padres mi hermana y yo dudamos en vender la casa puesto que a pesar de todo teníamos gratos recuerdos de ella. Pero ya ella tenía una vida hecha con su esposo e hijos en California por lo que no pudo venir a cuidar la casa. Y yo me había mudado con Carolain a un pequeño departamento para estudiar En la Escuela de Arte en la Universidad del sur de California. Entonces pensé... Quizás está es mi oportunidad de hacer mi vida, a diferencia de mi hermana que decidió volver a la ciudad Yo prefería estar lo más alejado posible de ella. Y que mejor que acá donde crecí, para hacer mi familia. — ¡Cuántas horas de viajes! Siento como si me hubiese paso un tractor por encima — Exclamó mientras reclinó mi asiento hacia atrás y me estiró un poco. Finalmente e llegado me estaciono en la calle del frente, Tomo el termo de café y la bolsa de frutos secos que había estado comiendo por el camino, apagó el auto y bajo. Allí estaba de pie ante lo que hace tiempo fue mi hogar. La casa estaba en medio de la hiedra el monte crecido cubría gran parte de esta. Y no había ni un poco de Luz en ella estaba atrapada en las sombras. Se notaba que al menos había pasado un año o dos en completo descuido. Hace un par de semana cuando charlaba con mi hermana, y tomamos la decisión de vender la casa recordé que me había comentado lo que el asesor inmobiliario había dicho. Aparentemente mis padres antes de fallecer ya no se preocupaban por darle una mano de pintura a la casa y los servicios habían sido cancelados. Por lo que me dijo que debía hablar con el asesor inmobiliario para solicitar la reactivación de los servicios mientras se le hacían los arreglos correspondientes a la casa y se finiquitaba la venta. Lo que debía hacer con urgencia por que de otro modo, no soportaría ni una semana aquí. Continué mi camino hacia la casa y al acercarme a ella me di cuenta que la puerta de entrada está abierta así que me imaginaba debía ser el asesor inmobiliario. Coloco mi mano sobre el picaporte y ejerzo una pequeña fuerza para abrirla, Pero esto no fue suficientemente parecía estar sembrada al suelo. Intente una vez más, está vez ejerciendo un poco más de presión con mi antebrazo y un chirrido de película de terror invade el silencio. — Parece que le falta aceite — — ¡Hola! ¿hay alguien? hay alguien en la casa — Vociferó mientras doy un vistazo a mi alrededor. Camine un poco hasta el salón estaba completamente oscuro solo entraba una tenue luz a través de las ventanas — ¿Hay alguien aquí? — Parece que el asesor inmobiliario se a marchado y a dejado la casa abierta. Después de todo creo que nadie se atrevería a entrar en ella con el mal aspecto que tiene. De pronto escucho pasos, empecé a observar a mi alrededor pero por más que me esforzaba no lograba ver nada. De inmediato sentí una mano puesta sobre mi hombro, lo que me puso los nervios de punta, lentamente gire hacía atrás y allí estaba. — ¡Casi me matas de un infartó! — Reclamé de inmediato, mientras Maick soltaba una carcajada. — ¡Jajajaja! no fue mi intención — Comentó mientras colocaba su mano en el estómago y reía a carcajadas — ¡No me parece ningún chiste! esto es una broma de mal gusto. ¡Por poco me matas de un infartó! — — Carolain me dijo que venía a cuidar la casa de tus padres, mientras se vendía y decidí venir hacerte compañía — — Qué amable de tu parte ¡de verdad! Yo me imaginaba completamente solo en esta casa y de pronto apareces tú de entre las sombras — — Pensé en hacerte compañía por un par de semanas, mientras resuelvo los asuntos de la casa ¿Espero que no tengas problema con eso? — Resulta que la señora Quintero la madre de Maick había fallecido de un infarto hace 5 años aproximadamente y hasta entonces seguía luchando con su medio hermano Michael, quien se negaba rotundamente a cederle la mitad de los bienes que le correspondían. Alegando que no era hijo legítimo y había sido adoptado. Solo había una manera de corroborar que la coartada de su hermano para quedarse con la casa, era cierta y para ello necesitaba una prueba de ADN, pero Michael se negaba rotundamente. Maick dejo de reclamar por un par de años mientras estaba en reahabilitacion, Había salido con un comprobante que emitido por la institución el cual indicaba que no había ningún tipo de sustancias en su sistema. Ahora podía llevar su caso al departamento derechos y justicia y hacía ejercer presión a Michael para que finalmente sediera a Maick la parte que le corresponde la casa. — ¡No hay problema! Mi casa es tu casa ¡Amigo! — Comenté con una sonrisa, mientras pasaba mi mano sobre su cuello — ¡Gracias! Te lo agradezco Paolo — Respondió mientras me abrazaba y me daba una palmadas en la espalda — ¡Parece que hay mucho trabajo por hacer aquí!— Comenté, mientras observaba a mi alrededor, ví sobre la mesa un pequeño papel amarillo con algo escrito en el. Era el número del asesor inmobiliario, Lo tomo en mano y observó a Maick — ¡Lo llegaste a ver! — — ¡Si! dijo que dejaría su número para que lo llamases, para lo de los servicios — — ¿Desde cuándo estás aquí? — — ¡Desde el martes! dijiste que vendría el Martes así que tome un avión — — ¿Y hoy que es? — Me sentía perdido. No me estaba sintiendo bien estos últimos días, se me dificultaba mantener la concentración — Hoy es jueves, ¿Que has estado haciendo? — Pregunto un poco preocupado — ¡La verdad! no lo sé, de pronto siento que se pasan los días solos y no me doy cuenta — — ¡No lo sabes o no te quieres acordar? — Comentó mientras alaba una silla y tomaba asiento — ¡No lo sé! — Saco un blíster de pastillas y la lanzó sobre la mesa Clonazepam, mostraba la leyenda del rotulado en el empaque. — Amigo mío, por tu bien ¡Deja esto! no te hace nada bien... Te lo digo por experiencia — Dijo mientras deslizaba hacía mi las pastillas nuevamente. — ¡No es nada malo! Solo me ayudan a manejar el estrés y la ansiedad — Lo cual no era una mensaje coherente, por qué si quería que lo dejase no debió regresar las pastillas. Después de todo el y Carolain eran los responsables de mi problemas, pues desde mi último encuentros con Maick en el que suministro Heroína en mi sistema necesitaba más de eso. Decidí Irme de la casa de mis padres, y vivir solo por un tiempo mientras aprendida como manejar mis problemas de irá debido a la falta de la sustancia en mi sistema. Fue cuando decidí ir a terapia y me indicaron tomar clonazepam, para manejar mi frustración, así me sentiría más relajado, Aunque debes en cuando fumaba un poco de Marihuana cuando necesitaba realizar guiones para mis clases. Y aún que parezca un poco descabellado fue gracias a esta que obtuve las mejores notas en clases — No es necesario vivir sedado, Debes aprender a manejar tu frustración. Toma mi consejo ¡Por favor! Quiero ayudarte — Se levanta de la mesa y se acerca de mí, me abraza y da dos palmadas en la espalda — Piensa lo que te dije, ¡Adiós! — No sabía por qué se despedía, había dicho que estaría acá unos días y de pronto ya se iba — ¿Para dónde vas? — Pregunté con incertidumbre — Tengo unos asuntos que resolver... Trate de pasar por acá en el transcurso de la semana — — ¡Está bien! — — ¡Trata de mantenerte Vivo! ¿Puedes? — No sabía exactamente porque me lo decía, pero el interior de la casa no me agradaba para nada no era la casa de mi niñez no era la casa que recuerdo cuando la vi te estaba oscura gerente de servicios y habían goteras y ratones por doquiera Mene mi cabeza, indicando un si — ¡Te dejo! Tienes mucho trabajo que hacer — Dijo mientras echaba un vistazo a su alrededor, ¡vaya que tenía trabajo por hacer! Habían muchas cajas de cartón en el suelo y un poco de basura. Eso sin contar los objetos que debían ser desechados. Veo a Maick dirigirse a la salida y echa un vistazo detrás de mi, la escalera del ático estaba desplegada. — ¡Maick! — Enseguida se detuvo y giro hacía mi. Pensé en preguntarle si la había encontrado así pero no tenía gran importancia. — ¿Si? — — ¡No es nada! Olvídalo — Me regala una sonrisa y se desaparece en la oscuridad. Me preguntaba que eran esos asuntos pendientes por resolver un jueves por la noche, después de todo ¿Dónde pretendía quedarse? Agite mi cabeza, para deshacerme de ideas locas y me dispuse a poner fin a la invasión de roedores que habían en la casa. Recordé que papá había echo una trampa casera para ratones que había sido bastante eficaz. La cual debía estar en algún lugar de la casa. De inmediato empecé a buscar y finalmente entre tantas cosas que había que botar la encontré, solo faltaba buscar la carnada en este caso sería pedazo de queso. Me dirijo a la cocina y busco en la nevera, Para mi buena suerte, conseguí un poco sobre un plato, así que lo tome, Tome un cuchillo y pique la mitad, devolví el resto al plato y la otra parte la colocó sobre la trampa para ratones. una vez con la carnada puesta sobre la trampa para ratones, tomo una linterna le doy unos pequeños golpes para que encienda, cómo pude subí esos escalones que cada vez se me dificultaban más, eran demasiado empinado y muy difícil subir con algo en mano. Sin embargo, luego de un gran esfuerzo pude llegar arriba, y bservó a mi alrededor lo que la tenue luz de la linterna me deja ver y lo único que puede sentir fue un golpe contundente en mi sien .... ¡Santo cielos! creo que muerto estoy en el cielo y Yo que pensé que me iría al infierno por todas las cosas que e hecho desde que el día que fui a California se que se que hice cosas que no están bien aunque no me arrepiento de ellos. Pero este parece uno de esos lugares que pintan como el paraíso. Estoy en medio de un campo abierto hay muchos árboles frondosos a mi alrededor los pájaros cantan el cielo está azul y el sol brilla con bastante intensidad Es Caroline ¡Por Dios! es Caroline ¿Esto será posible? bueno Caroline también cometió sus errores... Pero es buena chica no me extrañaría que estuviera acá. — ¡Caroline! — La llamo, pero solo sonríe está sentado en el suelo bajo un árbol. Parece que solo fue un simple sueño. Me e despertado en el suelo bajo la escalera del cobertizo. La cabeza me duele me e dado un golpe todo me da vueltas. Froto un poco mis ojos y cómo puedo me levanto camino a esta el comedor Halo una de las sillas y me siento. Saco de mi bolsillo las pastillas que anteriormente le había lanzado a Maick y saco dos no aguantaba el dolor de cabeza y esto me ayuda bastante voy al grifo tomo un vaso pero es inútil no sale nada de agua, recuerdo que mi hermana me había advertido que los servicios habían sido cancelados y debía comunicarme con el agente inmobiliario para ver cómo me ayudaba a reactivar los servicios. Busque entre mis bolsillos y saco ese pequeño papel que había dejado el agente inmobiliario con su número telefónico tome el teléfono y le marcó pero fue inútil no contestaba. Sin embargo saco las cosas del gabinete para jugar al plomero por un rato después de todo estaba solo en casa, mientras esperaba que llegara a Caroline De pronto escucho un golpe que proviene de arriba y yo como todo valiente tomé una escoba y poco a poco fui caminando sigilosamente hasta las escaleras y observe arriba a ver si veía algo o alguien. Cómo si se tratase de algún tipo de arma terminé de subir las escaleras con la escoba en la mano como si con esto me pudiese defenderme de algún delincuente que se hubiese colado en la casa. Entré a la habitación que pertenecía mi hermana, la cual seguía intacta, tal y como la dejo: Una habitación de una niña de 15 años solo que claro cubierta de polvo por doquier. — ¡Tiene al menos 5 años sin limpiarse! — Exclamo mientras paso mi dedo índice sobre el escritorio y este se me llena de polvo. Pero sin embargo continuo escuchando golpes. Parecía que estuviesen dando martillazos al suelo, los floreros y las lámparas se estremecían. A medida que me acercaba el golpe era más fuerte pero no sabía de dónde provenía. Hasta que llegó al salón dónde nos reuníamos en Noche buena y en ocasiones especiales para cenar estaba la ventana abierta chocando el marco de con la madera, rápidamente dejó la escoba en el suelo apoyada a la pared y cerré la ventana. Hacía frío, pero había empezado a sudar del pánico. Por un momento pensé que estaba compartiendo la casa con un asesino, no tenía ni un día acá y ya habían paso cosas muy extrañas. Observó a mi alrededor y parece que mis padres estuvieron tratando de arreglar esto antes de marcharse hay unos cuantos libros que pertenecían a mi hermana y a mí cuando asistíamos a la escuela. También habían algunos libros que eran de mi madre. Le encantaba leer historial de crímenes, misterios y casos sin resolver. Mi madre fue la mujer más hermosa y tierna del mundo. Pero cuando me enteré de sus gustos por la lectura, me di cuenta de donde había sacado mi hermana sus ideas macabras. Encontré un par de películas que solíamos ver los fines de semana por las noches, en familia disfrutando de palomitas de maíz. Cando le comenté a Caroline que mis padres habían fallecido y mi hermana y yo tomamos la decisión de vender la casa le comenté que tenía la loca idea de darle a mi hermana su parte para irnos a vivir allá, sabía que habían muchos arreglos que debían hacer. Pero me gustaba la idea de ver mis sobrinos y mis futuros hijos jugar y retozar por el jardín cómo lo hacíamos mi hermana y yo a llegar acá. Me he quedado dormido, aquella pelota de goma que había visto bajo la escalera del cobertizo cuando llegué estaba mi lado y estoy completamente seguro que la había lanzado al cobertizo Cuando la vi. ¿Cómo había llegado esta pelota acá? -pense- Miro a mi rededor estaba el televisor apagado, me levanto y camino un poco por el salón a ver si era obra de una mala jugada de Caroline de seguro había llegado yo había dejado la puerta abierta de seguro llegó y verme dormido apagó el televisor y le pareció gracioso dejar a la pelota acá. Pero la pregunta era... ¿Como la había logrado bajarla de allá arriba? si Caroline le temes a las alturas -pense- De repente empiezo a escuchar pasos, parecía que alguien estaba corriendo por la parte y subía la escaleras. Sigiloso camino hasta la escalera y me agacho para observar para ver si había alguna otra ventana abierta que causara el ruido pero mi corazón se acelera al ver una sombra negra que avanzó rápidamente hacia el comedor. Muerto de pánico me escondo y vuelvo observar pero no hay nada, me armo de valor e intento bajar las escaleras en silencio, Pero no me favorecían para nada con cada paso que daba era un rechinido de las tablas que estaban flojas. Finalmente al terminar de bajar las escaleras escucho que alguien abre la puerta muerto de miedo suelto la pelota y está cae por los escalones, enseguida como todo cobarde bajo las escaleras corriendo para esconderme de ese intruso que iba entrando. Era Caroline, había llegado a la casa pero estaba allí de pie junto al comedor perpleja ante mi. No sabía exactamente si era ella o era una mala jugada de mi mente pero sin embargo me giro a voltear y al verla allí de pie observándome con su mirada tierna y preocupada, de inmediato supe que era ella. — ¡Me asustaste cariño! — Exclamó mientras suelto un suelto un suspiro, un suspiro que emanaba paz y tranquilidad por lo menos era Caroline y no era un asesino en serie que venía por mi cuello — ¿Por qué lo hiciste? — Pregunta sin ningún tipo de expresión ni sentimiento en su voz. — ¡Por qué hice que cariño! ¿De que me estás hablando? — — No quería que terminara así — Escucho ruidos que provienen de arriba, desvío mi mirada hacía las escaleras — ¡Hay ruidos en la casa! — Susurré mientras desviaba la mirada. Mirar de nuevo hacia donde estaba Carolain Ya no había nadie. — ¡Carolain! — No responde, camino un poco por el pasillo pero me doy cuenta que no pude haber ido muy lejos no hay salida — ¡Carolain! Cariño ¿dónde estás? — Solo hay una puerta debajo de las escaleras, que pertenece al depósito. — ¿Para donde se fue? — Me preguntó a mi mismo Empiezo a gritar por toda la casa tratando de encontrarla o que por lo menos con diera una respuesta. Pero fue inútil no estaba allí. Subo las escaleras pensando que se estuviera escondiendo y entro a lo que en algún momento fue mi habitación estaba completamente oscura y deshabitada parece que mis padres habían sacado algunas cosas. Escucho un teléfono sonar, era el de Caroline, reconocía ese repique, el teléfono estaba en la habitación, pero no tenía idea de cómo había llegado acá y dónde estaba exactamente. Observó las paredes, y estaban repletas de moho, No comprendía cómo habían llegado a ese estado Pero lo que más me desconcertó fue ver la lámpara encendida y la puerta que dirigía hacia el balcón estaba abierta, mientras de movía de adelante hacía atrás a causa de la brisa y rechinaba como en una película de terror. Muerto de pánico camino hacia el interior de la habitación, el teléfono no para de sonar, pero aún la lámpara encendida no era suficientemente para permitir ver con claridad. Tomo aire y respiro profundo debía actuar como hombre y pasar, después de todo... ¡Era mi habitación! ¿Que podría haber de malo en ella? Con pasos firmes, me dirijo hacia la puerta que me lleva al balcón, El sonido del teléfono se escuchaba con más intensidad está vez. Pero no podía ver nada la hiedra había crecido alrededor y cubría la entrada. Sin embargo el sonido del teléfono sonar provenía de allí y ¿Donde más podría estar? Si no era en medio de la hiedra. Nuevamente respiro profundo, y meto mi mano en medio de aquella hiedra ¿Como pudo llegar aquí? Me preguntó a mi mismo, ¡Era absurdo! ¿como Carolain pudo subir y dejar el teléfono aquí? Finalmente consigo tomarlo en mis manos y lo saco, causando unas raspaduras en los nudillos. Habían tres llamadas de un número desconocido y un mensaje que decía. ¡Eres el siguiente! No entendía a lo que se refería, con ¡Eres el siguiente! No entendía que rayos estaba ocurriendo, por qué habían enviado ese mensaje al celular de Carolain como si se refirieran a mi. Guardo el teléfono el bolsillo de mi pantalón y me adentro a la habitación nuevamente, cierro la puerta para evitar que se golpeé con la brisa, voy nuevamente al salón, saco el teléfono de Carolain del bolsillo de mi pantalón y me siento el Puf en el que me había quedado dormido anteriormente, Mientras observó con detalle el mensaje que intentaba descifrar. ¿Que rayos quería decir? ¡Eres el siguiente! Luego me detuve a pensar por un momento, que allí dentro sentado observando el teléfono no iba a resolver, nada así que debía hacer lo que hacen todos los detectives. ¡Salir a la escena del crimen!Debía buscar pistas de lo que ocurrió y para ello debía regresar al sitio donde encontré el teléfono. — ¡Quizás fue lanzado desde abajo! — Me levanté y salí de la casa, mientras intentaba caminar por el jardín ya que la hiedra no me lo permitía. Para completar estaba atardeciendo y aunque el sol hacía su mayor esfuerzo por brillar los árboles que rodeaban la casa no permitían el paso de la luz. Sin embargo continuo caminando hasta que me tropiezo con algo suave y peludo. — ¡Mierda! — Exclamó del susto, de seguro era algún animal muerto, aunque no daba mal olor de inmediato me inclinó un poco para revisar entre la hiedra con cuidado de no maltratarme nuevamente los nudillos y me encuentro con un enorme oso de peluche color café escondido entre la hiedra — ¿Cómo llego esto aquí? — Me acerco a recogerlo y de inmediato, Empiezan a caer enormes gotas de lluvia sobre mí. Rápidamente me incorporo con el peluche en mano y corro hacia el interior de la casa Una vez adentro observaba por la ventana del comedor el aguacero que caía con todas sus fuerzas los árboles estaban felices ¿Quizás cuento tiempo tendrían sin recibir una gota de agua? El cuello me empieza a doler con intensidad, así que me dirijo hacia el espejo de la sala y me observó en el, tenía un moretón enorme en el cuello quizás se debía al golpe que me había dado al caer de la escalera del cobertizo, me dolía demasiado nuevo mi cuello a un lado y a otro para conseguir alivio, pero era inútil. Meto las manos entre los bolsillos de mi pantalón en busca las pastillas, saco dos y me dirijo al grifo de la cocina en busca de un poco de agua pero era inútil, no salía nada me las trago en seco y meto mis manos nuevamente en los bolsillos para buscar el número del agente inmobiliario. Necesitaba reactivar los servicios, de otro modo si no lograba contactar al agente inmobiliario me iría de esta casa por qué si lo hacía iba a enloquecer. Pero a cambio de eso tenía un poco de papeles rotos con algo escrito, me dirijo a la mesa halo una silla y tomo asiento para intentar armar a aquellos trozos de papel como el auténtico Sherlock Holmes y descubrir el mensaje que estaba allí de cifrado. Parece ser la letra de Caroline. Lo siento mucho, pero debo ser firme a mi corazón y poner fin a esta mentira. Escucho ruidos que provienen de arriba, Como si alguien corriese por el pasillo, de inmediato me dirijo a la cocina y tomo un cuchillo, preparando para acaba con el responsable de mis dolores de cabeza. Agarro la linterna, que había dejado sobre el refrigerador, la enciendo y le doy unos pequeños golpes hasta que finalmente me permitió observar a mi alrededor. Voy dispuesto a subir las escaleras cuando escucho que alguien va bajando por ellas, como todo cobarde decido ocultarme pero el ruido cesa y la escalera del ático se despliega sola. En las películas de terror siempre dicen que no debes entrar al sitio que te invita a pasar, pero la curiosidad mató al gato, de inmediato dejo el cuchillo sobre la mesa y sostengo con fuerza la linterna para subir hasta allá y ver qué había allí dentro. Una vez arriba, recibo un pinchazo, mi mano había sido atrapada por la trampa para ratones que había logrado dejar allí antes de recibir el golpe. Rápidamente dejo la linterna a un costado para sacarme la trampa de la mano y poder adentrarme. Para mí mala suerte la linterna se está pagando le doy unos cuantos golpes para que vuelva a encender y logró ver una llave que está colgando de uno de los marcos, habían unas cuantas bolsas negras y cajas de cartón a mi alrededor. Un porta retratos llama mi atención, parece ser mi hermana cuando estaba pequeña, aunque no recuerdo que le tomaran esta foto acompañada de otra niña, la cual no tenía idea de quién era. Antes que la linterna se apagase dejándome en completa oscuridad, veo el mismo enorme oso de peluche color café que había dejado en el salón.
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