PDV Jackson:
-¿Por qué dices que es un hecho?
-¿Ella no lo sabe?- preguntó el abogado muy sorprendido, rayos, debí haberle contado todo, desde hace mucho tiempo, Dayana luce completamente sacada de contexto y muy confundida
-Tenemos que hablar cariño
-¿Jack?
-Vamos a mi oficina, tengo varias cosas que comentarles a ambos y me servirá toda la información que me puedan dar para construir una línea de tiempo, debo armar nuestro argumento de defensa de forma precisa.
Dayana luce perdida, pero sencillamente acepté.
Me subo al auto y seguí el mercedes dorado del abogado hasta llegar a las oficinas de la firma de abogados, la prestigiosa firma de abogados del papá de Henry.
Alexander nos condujo a una pequeña sala de juntas y todo empezó.
-Señor Jackson, cuénteme todo, tal y como sucedió, por favor, no omita detalles- me dijo.
Tomé un par de tragos del vaso de agua que una joven mujer nos sirvió a todos antes de empezar la reunión, me siento muy nervioso y ansioso, Dayana siempre ha sido de carácter dócil y es muy amable, pero lo que debo decirle, temo, yo temo que ella se quiebre o que me culpe de todo.
Tomé valor y empecé con la narración, y para otorgarle al abogado, la mayor cantidad de contexto, me remonté desde que nos conocimos, cuando nos hicimos novios, cuando tontamente me enlisté, el tiempo que serví y cuando llegué a la parte en que iba a regresar finalmente a casa, Dayana también narró lo que ella recuerda de lo que sucedió los días previos a la desdichada fiesta, así como lo que sucedió los días siguientes.
No sabía cuándo sería el momento correcto de decirle lo que descubrí que en realidad sucedió, pero entonces el abogado me preguntó.
-¿Cuándo supo usted lo de las roofies?
-¿Roofies?- preguntó Dayana, quién por ser química, obviamente sabe que significa ese término, de seguro sabe hasta la composición química de la droga.
Titubeo por un momento, pero supe que debía decirle todo, aquí y ahora, necesita saber todo.
Al irle contando todo lo que Nate descubrió y como me lo explicó, cosa que apenas ahora entendió que fue lo que traté de decirle el día de su boda, ella rompió en llanto.
-Debiste decírmelo, debiste-
-Eso quería cariño, a eso fui, pero me dijiste que me fuera, me diste la espalda y ya no me dejaste hablarte, yo-
-Pero debiste confesarlo, debiste decirlo en voz alta, ante todos, con eso no me hubiera casado, no debí haberme casado con él- se echó sobre sus brazos, los cuales apoyó sobre la mesa y su llanto se convirtió en algo desgarrador, la rodeé con mi brazo y traté de reconfortarla, pero no hay nada que pueda decir o hacer que le quite el dolor que debe estar sintiendo
-Dayana, cariño, discúlpame, no debí irme, nunca debí dejarte a su cuidado, debí matarlo cuando me enteré de que- ya no puedo hablar, no puedo seguir, me siento tan culpable, si me hubiera aferrado a confesar lo que había descubierto Nate, ese pedazo de estiércol no la habría lastimado tanto, por más de tres largos años, él la lastimó en todas las formas imaginables, física, emocional, psicológicamente, él ejerció en ella todo tipo de violencia, y el abogado le dió nombres legales a cada una de sus acciones
-Debemos declarar esto, necesitamos testigos- la voz de Alexander me hizo levantar el rostro para mirarlo
-¿Declarar?- me sorprendió la voz de Dayana, quién levantó ligeramente el rostro y ahora lo observa, con evidente pánico
-Debemos decir todo, con eso podremos demandarlo, ese tipo no sólo nos dará el divorcio, pagará muchos años de prisión
-¿Prisión?
-Sí, yo sé que no puedo borrar todo lo que ese desgraciado te ha hecho, pero te juro que lo haremos pagar, y muy caro-
-¿Qué necesitamos hacer para que se pudra en la cárcel?- interrumpí ansioso, la cárcel es lo mínimo que se merece ese desgraciado
-Necesitamos testigos, evidencias- y entonces soltó la bomba- ¿nunca te lastimó, físicamente?- trató de ser sutil con la pregunta, pero obviamente Dayana sospechó un poco, y tras varias preguntas más de Alex, terminó confesándole lo que yo erradamente le dije hace un rato.
Él también le dijo, muy acertadamente, que el testimonio de una experta, sería algo de gran impacto, y le sugirió lo de la terapeuta, una doctora, que es una reconocida especialista en PTSD, a la cuál, para mi sorpresa, Dayana aceptó visitar y que después de verla, hiciera un diagnóstico sobre la condición de Dayana y que presentará y explicará en la corte.
Alex ahí mismo le llamó a la terapeuta y concertó una cita para el lunes en la tarde, el abogado no perdió tiempo, pero pues no esperaba menos, cobra un dineral, pero es un excelente abogado.
-¿Mañana podríamos reunirnos para la evidencia fotográfica?- Dayana volteó a mirarme y de inmediato recordé
-Mañana no podemos, es un gran día en el trabajo, el jefe inaugura el primer restaurante de su nueva cadena
-Oh, sí, vi el anuncio varios días seguidos en el periódico, el lugar suena genial, lástima que no he podido conseguir una reservación
-Mañana será imposible, pero yo te invito la comida del domingo, te haré una reservación a tu nombre, ¿te interesa?
-Me encantaría, no pude conseguir una, dicen que tal vez en un par de meses se abran espacios-
-Habrá una reservación para ti, el domingo, ¿a las dos te parece bien?
-Suena perfecto, gracias Jackson-
-¿Para dos personas?
-Sí- me dijo un poco más emocionado de lo que pensé que lo estaría, es sólo una comida, pero así es la gente de Manhattan, todos quieren ir al nuevo lugar, y después de poco tiempo pasan al siguiente y al siguiente y al siguiente
-Yo dejaré mi tarjeta e instrucciones, el consumo corre por mi cuenta-
-Gracias Jackson, mi novia estará impresionada con esa comida- me dice mientras manda un texto por el celular, sonriendo, supongo que es a la novia
-Entonces el lunes te traeremos las fotos, ¿si cariño?
-Mm hmm- es obvio que ella no está cómoda con la idea de que alguien vea sus cicatrices, menos con que vayan a fotografiarlas, y mucho menos que se vayan a mostrar en la corte, pero al final, ella aceptó, por la insistencia y la clara explicación del abogado, de lo impactante que es la evidencia visual, le dijo que no es lo mismo decir que alguien te lastimó, a mostrar una foto del daño.
Cuando salimos del despacho, ella estaba seria, muy seria.
-Dayana, cariño, ¿quieres ir por un café?, ¿se te antoja algo de desayunar?
-Tengo mucho trabajo, ya debería ir a Jones, no puedo ausentarme tanto
-Entiendo.
Me quedé callado y ya no la molesté con más cosas.
Justo antes de que se bajara en la acera, para entrar al edificio, logré decirle.
-Day, te amo cariño- tengo miedo de que ella quiera terminar conmigo, tengo miedo de haber perdido para siempre su confianza, tengo miedo de que piense que no soy capaz de protegerla
-Yo también te amo Jack, no creas que estoy molesta contigo, es sólo que, todo es, muy duro, es muy difícil de digerir-
-Lo sé, lo siento mi amor-
-Nada de esto fue tu culpa-
-Pero en cierta forma lo es- le digo sonando avergonzado
-No, no lo es, nadie obligó a ese enfermo, a- se limpió rápidamente una lágrima que se le corrió sobre la mejilla- siempre dudé, nunca entendí qué, yo, no entendía cómo había sucedido, cómo me acosté con él, no entendía, todo era una enorme laguna, no recordaba horas y horas, y no entendía porqué, pero hoy sé exactamente qué fue lo qué pasó, y aún cuando me duele saberlo, gracias, me haz dado paz- me toma la mano- no es tu culpa- quiero decirle algo más- debo irme, beso- me dice y me inclino hacia el frente para que me dé un beso.
Se despide y baja rápidamente del auto.
La sigo con la mirada, hasta que entra al edificio, y aunque siento mucho coraje, miedo, culpa, el escucharla decir que el entender finalmente lo que le sucedió, le trajo algo de paz, es al menos algo positivo, dentro de todas las cosas j odidas que nos han sucedido.
~ ~ ~
El día transcurrió rápidamente, estuve muy ocupado.
El sábado fue intenso, y en la noche, nos pusimos guapos para ir a la inauguración.
Dayana luce más que preciosa.
La cena fue, de todo, menos aburrida.
Ver a William fue sorpresivo, ver a Naty, al ruso, a Henry, demonios, a Henry, fue duro.
Cuando Naty nos pidió que lo ayudáramos a salir de ahí, no imaginé que terminaría en el hospital con él, y aunque sus padres llegaron pronto, no puedo negar que me preocupó el dejarlo ahí, pero Dayana me esperaba, y también me necesitaba, tal vez me necesitaba más que Henry, ya que ella sólo me tiene a mí, ella no cuenta con una madre amorosa, con un padre que haría lo que fuera por su hija, no, a ella le tocaron unos padres que defienden al imbécil de su yerno, quien es una horrible persona, quien dañó en tantas formas a su hija, y ellos en ligar de escucharla, creerle y apoyarla, siguen creyendo en una sarta de mentiras que les dice el mentiroso y manipulador ese, ese que espero, pague muy pronto.
El domingo transcurrió tranquilo, hasta cierto punto, pero cuando estábamos por irnos a dormir, habíamos dicho que ya era hora de detener el maratón de episodios de Orange is the new black, ya que era tarde, nunca imaginé lo que sucedería pasada la media noche del domingo.
-¿Qué pasa Vasiliy?
-¿Estabas dormido?
-Estábamos apenas acomodándonos, ¿qué sucede?
-¿Ya te llamó William?
-¿Por qué me llamaría William?
-¡Oh f uck!, ¿no sabes lo de Naty?
-¿Qué con Naty?
-Esta en el hospital-
-¿Y William?
-Volviéndose loco-
-Voy para allá-
-Presbyterian-
-No tardo.
Colgué la llamada y salí hacia allá.