A la mañana siguiente partí sin despedirme de Melissa, al subirme al avión estaba agotado, tanto mentalmente como físicamente, después de nuestra sesión de sexo no había podido dormir, me la había pasado toda la noche pensando en miles de cosas mientras observaba a Melissa dormir profundamente. Cerré mis ojos intentados, no pensar de nuevo, necesitaba un respiro de Melissa, conté los segundos que se convirtieron en minutos hasta que finalmente me rendí, al parecer iba a seguir unas cuantas horas más sin dormir, al vuelo todavía le quedaban un par de horas, así que me dispuse a revisar algunos papeles... —¡Por fin hemos llegado hermano, ya tenía en trasero entumecido! —Grito Axel a los cuatro vientos, rodé los ojos, irritado, era un exagerado. Al bajar del avión 4 oficiales nos esper

