Nicolás termino de darse un baño y miro a Carmela que daba vueltas por la sala. –No se porque estas así, la pendeja ya no llora, tendrías que estar contenta. –Animado. –No es por ella porque estoy así. –Seria. – ¿Yo soy el responsable? Ella lo mira, frunciendo el seño. –Oh si. –Sonríe. –Me querías sacar del medio. –No tengo idea de cómo escapaste, estaba lleno de policías. – ¿No querías que escapara? Que mala hermana que tengo. –Me canse de salvarte en todo y quedarme sentada, quiero hacer las cosas a mi modo. –Bueno, tengo que decir que esta idea del secuestro es muy buena. –Sonríe. –Pero tengo que cambiar de planes. Ella lo miró confundida y ve como su hermano saco un arma. –No te atreverías. –Se ríe. –Me necesitas. –No te necesito. –Sin una expresión facial. –Yo a las traici

