– ¿En serio me lo dices? –Sorprendido. –Ya no tiene escapatoria. –No lo puedo creer. –Contento. –Tienes que acompañarla, los hermanos son muy peligrosos. Carmela tiro el vaso al piso, la ira se había apoderado de ella. –Esto no puede ser cierto. –Mirando la carta de documento. –Tenemos que ir si o si. –Enojada. –Cuando vea la noticia mañana, va a pensar de otra manera. –Ojala porque si no es así, estamos en un lío grave. –Furiosa. – ¿Cómo podes estar tranquilo? Esto se esta poniendo cada vez peor, yo no voy a ir a la cárcel. –Yo tampoco, si no fui antes, menos ahora. Mientras, German vio al medico y se acerco. –La niña esta muy bien, tiene buen peso y mañana va a poder estar con ustedes. Sonríe de oreja a oreja, ahora estaba recibiendo buenas noticias. –Gracias, doctor. –Conte

