Regresaron al departamento, Vanina entro primero y dejo sus cosas en el perchero. –Estaba hermosa la noche. –Animada. –Si pero vos sos más hermosa que la noche. –Se acerca. –Ay cállate. –Se ríe. –No podía dejar de mirarte. Ella acerca sus labios y lo besa, extendió sus brazos y lo abrazo por el cuello. Prolongaron el beso, volviéndose fogoso, el acaricio su espalda. La alza y sonríen, como pudo, apago la luz y camina hasta su habitación. Era de día, Vanina abrió los ojos. Se estiro y se dio cuenta que el no estaba en la cama. Al segundo, vio a German entrando a la habitación con una bandeja. –Buen día. –Sonríe. Camina hasta la cama y se sienta, dejando la bandeja en la mesita de luz. Le da un tierno beso. – ¿Cómo dormiste? –Muy bien, gracias. Desayunaron tranquilos, Vanina s

