– ¿Qué paso? –No entendía. –Nada, no entenderías. –Suspira. –No tiene nada que ver con ese hombre. Asiente y palmea su mano. –Cualquier problema, me llamas. –Gracias, Santiago. Quiere ponerse de pie pero su cabeza le daba vueltas, la detiene, quedando solamente a centímetros de sus bocas. –Tú quédate tranquila, me voy yo, adiós Vanina. –Serio, mirando su boca. –Adiós. –Traga saliva. Santiago se aleja de ella y sale de la casa. Vanina estaba sentada en el sillón cuando llevo las manos a la cabeza. – ¿Cómo no me di cuenta? –Piensa. –Bueno, soy bastante irregular, algunas veces no tengo mi ciclo como 2 meses, debe ser la menopausia. –Tranquila. –Pero ahora pasaron 4 meses. –Inquieta. Se acostó al sillón y cerro los ojos, dejando que el sueño la envuelva. Carmela esperaba a su her

