Al otro día, ya estaban viajando para la vuelta a casa, llegaron al mediodía y se dieron una ducha, juntos. Salen del baño, estaban vestidos y bajan a almorzar. –La pase tan bien. –La besa. –No me importaría volver a repetirlo. –Y obvio que lo vamos a repetir. –Guiña su ojo. Terminan de comer y pone mala cara al ver un mensaje de su celular. – ¿Qué paso? –Mi madre, quiere verme. –Suspira. –Anda, es tu madre, te debe extrañar. –Cuídate, por favor. –Lo hare, no te preocupes. –Tranquila. Le da un beso profundo y se va de la casa. Vanina camina hasta la sala y agarra unas hojas blancas y un lápiz. Empezó a dibujar unos diseños para entregárselos a Matilda. Escucho el ruido del timbre y miro la puerta. – ¿Se olvido de algo? –Pensó. Camino hasta la entrada y abre la puerta, viendo a

