Christal tenía hambre, así que fue a prepararse un poco de comida, se le antojaba algo salado, un poco de carne, pero al revisar no había nada de ello por allí, solo verduras y frutas. Quedó bastante desganaba. Volteó a ver a Eduil, el cual estaba recostado a una isla de la cocina. —Ya no puedes comer carne —le informó. —¿Por qué? —inquirió ella muy aburrida. —Porque volverás impuro tu cuerpo —Eduil bordeó la isla y notó el creciente enojo de la chica. —¿Cómo que ya no puedo comer carne? —preguntó con voz irónica—. ¿Al menos eres consciente que toda mi vida la he comido? —Lo sé, pero ya tu organismo no puede ingerirlo, lo va a rechazar —explicó Eduil. El hombre comenzó a sacar unas verduras y Christal lo observó con suma tristeza mientras lo veía preparar una salsa. —De ahora en

