Isabella Después de decir aquellas palabras Zaid, «Vamos a casa, habibati» No escuchamos más a sus padres, él solo tiró de mi mano de manera sutil para marcharnos de esa casa, mi corazón se sintió oprimido cuando lo miré a los ojos, era una tristeza que cualquier persona podría mirar en Zaid, muchas cosas pasaron por mi cabeza, quería regresar a decirles un par de cosas, pero sé qué podría estar perjudicando más la situación. Durante el camino a la casa de Zaid, -que insistentemente dijo que era de los dos ahora que somos esposos- fue en total silencio, su mano acariciando el anillo de oro que estaba en mi dedo, su mirada hacia la ventanilla. Quería decirle que regresara y encontrara una solución, que si era el disolver este matrimonio, que lo apoyaba, pero no quería verlo así, «Pero tamp

