Capítulo 18

1092 Palabras
                                                                                        Capítulo 18 — EunJae—HwaSa se acercó a ella al verla. — Lamento si tardé mucho en venir, tu llamada me dejó en shock—la chica intentaba calmar su corazón. Un hombre que vestía formalmente y que EunJae reconoció intervino en la conversación algo serio. — ¿La llamaste? — EunJae se preocupa por los chicos, señor Jeon. — Que tontería—bufó mirando a la joven—Deberías irte, no es necesario que te quedes aquí. — ¿Qué fue lo que pasó? —EunJae literalmente ignoró al hombre. HwaSa por su parte, tomó su brazo alejándola de su jefe, respiró profundo antes de comenzar a explicar. — Al parecer tuvieron un accidente en el auto, otro vehículo chocó con ellos y el impacto fue grave—susurró. — La enfermera dijo que uno de ellos estaba en operación. — JungHee no estaba usando el cinturón de seguridad, la mitad de su cuerpo quedó colgando de la ventana, uno de los cristales se introdujo en su abdomen y casi lastima uno de sus órganos—HwaSa miró a su jefe y luego a EunJae. La pobre tuvo que sentarse al escuchar eso—JungKook recibió algunos golpes también pero el cinturón lo salvó, ambos necesitarán reposo absoluto. — ¿Y el conductor del otro vehículo? —quiso saber—Tiene que pagar por lo que hizo. — Murió en el choque. EunJae sintió una punzada en el pecho con tan sólo imaginar que JungKook o JungHee hubieran muerto en ese accidente. — ¿Ellos están...fuera de peligro? — La situación de JungHee es algo delicada pero el doctor dice que es un chico fuerte, lo conoces mejor que nadie. "No tanto como creía" — ¿Dónde están ahora? ¿Puedo verlos? — Ahora mismo no, dijeron que los trasladarán a una habitación—colocó su mano en su hombro—Te llamé porque sé lo mucho que te preocupas por ellos, lamento lo que te hicieron—EunJae simplemente la miró—Creo que deberías ir a casa. — No, necesito verlos primero. — No creo que sea buena idea... — Vine por ellos y no me iré sin verlos.                                                                                                   ▪︎▪︎▪︎   EunJae llevaba sentada en aquel pasillo casi dos horas, HwaSa se mantenía a su lado esperando junto a ella. El señor Jeon había entrado a la habitación suite de los gemelos y todavía no salía. EunJae miró la botella de agua en sus manos decidiendo preguntarle a la mujer a su lado. — ¿Por qué le dijiste la verdad a su padre? ¿Por qué investigarme? —volteó a verla. — Es mi trabajo—suspiró con su bolso en sus piernas, tenía unas botas de tacón alto que la hacían ver más poderosa—Desde un inicio me pareció ver un tipo de conexión entre ustedes tres. — ¿Entonces...fuiste tú quien inició la búsqueda? — No, el padre de los chicos me pidió que los evaluara de cerca e informara cualquier cosa—miró a EunJae—Espero que no me detestes por hacer mi trabajo. — Es obvio que no le caigo bien—se inclinó hacia atrás en la silla. — El señor Jeon está muriendo lentamente—confesó—Cada vez está más enfermo, su vista está empeorando, sus pulmones comenzaron a fallarle desde hace poco, a veces olvida las cosas—miró la puerta de aquel cuarto—Su carácter es muy fuerte incluso en esa situación. EunJae también miró aquella puerta. No sabía que la salud del señor Jeon estuviera cayendo tan rápido, aun así, su actitud no estaba siendo la adecuada. — Él odia a JungHee e idolatra a JungKook—comentó— ¿Qué clase de padre tiene favoritismo con sus hijos? — Nunca entendí esa parte—admitió—Sé que JungHee es un chico...atrevido y directo, pero en ocasiones, me parece que es un chico que anhela unas palmaditas en el hombro del hombre que lo trajo aquí—sonrió ladinamente—JungHee es un buen chico y JungKook también, pero.... — Pero su padre no puede verlo. Aun así, ha hecho las cosas mal. — Creo que ellos han hecho las cosas mal también, pero tú sigues apoyándolos—ladeó su cabeza— ¿No los odias por lo que te hicieron? EunJae comenzó a jugar con la botella entre sus manos. — No los apoyo, hace cinco años lo hacía, pero...las cosas son muy diferentes ahora. — ¿Sigues enamorada de JungKook? — Preferiría no hablar de esto—pidió algo apenada—No me siento lista aún. — Está bien. Y justo en ese instante la puerta se abrió. El señor Jeon salió y sin mirar atrás simplemente se alejó. HwaSa le animó a entrar antes de despedirse. EunJae definitivamente detestaba a ese hombre, de nada le servía ser el CEO de un reconocido hotel si la educación la tenía por el suelo. Acercó su mano al pomo de la puerta girándolo, al entrar cerró despacio sin hacer ruido. La habitación era espaciosa, tenía una pequeña sala con incluso un pequeño comedor de cuatro sillas, las dos camas estaban en medio de varios aparatos, EunJae se acercó encontrando a uno de los dos despierto. — EunJae—el chico tenía algunos rasguños en su rostro, tenía el antebrazo derecho vendado y tenía algo hinchada la frente—Lamento que te hayan llamado para esto. — Está bien—se acercó a la cama deteniéndose a su lado—Me asusté un montón, pero está bien—forzó una sonrisa. Su mirada fue a la otra cama donde aquella persona seguía inconsciente, tenía más cables conectados a su cuerpo junto a una mascarilla de oxígeno. — JungHee pocas veces usa el cinturón de seguridad—susurró. EunJae volteó a verlo—Creo que después de esto comenzará a hacerlo. — ¿Hablaste con tu padre? — ¿Te dijo algo? —hizo una leve mueca de dolor. — Digamos que no le caigo bien. ¿Se enojó por el accidente? — Algo así—suspiró con cansancio—Lo mismo de siempre, si no se hace lo que dice entonces se enoja. — No sabes el susto que me llevé cuando HwaSa me llamó diciendo que estaban en el hospital. JungKook sonrió ladinamente imaginándolo. — Lo siento, esto pasó tan...rápido—miró a su hermano y luego a la chica—Por un momento me aterró la idea de perder a JungHee. — A mí la idea de perderlos a ambos—admitió sin saber que esas palabras tenían cierto efecto en el chico—Intenta descansar, me quedaré un rato más. — Gracias. — No tienes que decirlo—acercó una silla tomando asiento. JungKook le ofreció su mano y para su sorpresa, EunJae la tomó dando un suave apretón, se sintió como hace años cuando realmente moría por ese muchacho, aunque...cinco años después allí estaba. Cayendo de nuevo ante ellos.
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