—Bueno, estoy feliz por tus 32 años, mi amor —le dice mi suegra abrazándolo. —Ya estás grande, y si agilizan a los hijos, mucho mejor. Bueno, Diana aún está joven. Fabián la mira con una expresión rara y me entra la duda: ¿por qué sus papás no saben que Dianita no es su nieta de sangre? —En un mes cumplen dos años, ¿qué piensan hacer, ya que el contrato se vence? —dice mi suegro serio. —Eso es un tema de Diana y mío. —Ya, ya Diego —le dice mi suegra, y por primera vez escucho su nombre. —Ya conocen la puerta —les dice a sus padres y lo vemos subir las escaleras. Mi suegra se acerca a mí hablándome en voz baja. —Su abuelo le está planeando una fiesta esta noche por su cumpleaños. Queríamos hacerlo nosotros en nuestra casa, pero su abuelo insistió y sé que, si a alguien Fabián le

