Me levanto al día siguiente, me arreglo y luego visto a mi hija. Cuando salimos, la niñera ya está lista también. Salimos juntas, y al llegar a la empresa, veo a mi padre. —Tengo que hacer algo. La niñera y mi hija se quedarán aquí contigo. Ya regreso le digo. —Sí, hija. Ve con cuidado —responde. Salgo después de besar a mi hija. Pido un taxi y llego al mismo lugar donde se hicieron las pruebas de ADN de mi hija. Fabián baja de su carro justo cuando yo me bajo del taxi. —Creí que no vendrías. Estaba a punto de ir a la empresa de ese traidor —me dice. —Ya estoy aquí. Así que hagamos esto. —Por lo que veo tienes prisa. Se me olvidaba que Navarrete ve negocios en las mujeres. —Por eso eran amigos, tienen eso en común —le respondo. —Él ve negocios. Lo mío es solo placer. —Ajá. ¿Y man

