Dejo el vestido y Lucas me ofrece un sobre. —Agárralo, es la invitación a la subasta que te comenté — me dice. —¿Qué puedo llevar? —Lo que quieras, todo se vende. —Pásame tu número para que me puedas preguntar si tengo dudas. Le dicto mi número, el mismo que conservo desde hace años. Me sonríe y se aleja. Lo observo caminar; creo que tiene la misma estatura que Fabián, pero es menos musculoso. Sigo avanzando y llego a una tienda de frappé. Busco en mi bolso, pero no encuentro mi cartera. —Le da un frappé a la señorita —dice Lucas. —Te lo pago cuando lleguemos —le respondo. —Si eso te hará aceptarlo, claro —me dice. Pido los sabores, Lucas paga y se aleja platicando con sus abuelos. Apenas estoy por probarlo cuando siento que me lo quitan de las manos. Fabián me lo arrebata y l

