El señor Navarreti me sonríe con esa mezcla de astucia y poder que tiene. Mi padre firma el contrato con decisión, y luego se dan la mano, cerrando el trato. Salimos juntos. —Los llevaré a un restaurante a celebrar el acuerdo que acabamos de cerrar, ¿no es así como se hace? —me pregunta Navarreti con una sonrisa. Miro a mi padre, que asiente. —¿Me puede dar la dirección? Iré por mi esposa y hoy llega mi otra hija, así festejamos todos. Después de todo, cada uno tiene algo de acciones. —Se la envío —responde Navarreti. Vuelve a entrar, y yo subo al auto con mi padre. —Iré a ver a mi madre —le digo. Llegamos a la casa de mis padres y al abrir la puerta, escucho voces. Lucas conversa con mi madre, mientras su hija duerme plácidamente en el sofá. —Pasa, hija, tu hermana llegó hoy d

