4. Aaron

434 Palabras
Estaba en clases, pero no podía concentrarme en nada de lo que el profesor decía. Cada dos minutos revisaba la maldita aplicación para ver si Carolina me había respondido, pero su respuesta aún no llegaba. No quería enviarle otro mensaje, porque no quería verme como un desesperado. >, pensé. Quizá en la noche vuelva a escribirle. Finalmente dejé mi teléfono sobre la mesa y comencé a escribir en mi cuaderno lo que el profesor estaba explicando. —¿Por qué aún no le dices nada? —susurró Marcos a mi lado. Lo miré con confusión y alcé una ceja en su dirección al notar mi teléfono entre sus manos. —Entrégame el teléfono —indiqué con fastidio y extendí mi mano hacia él. Marcos rodó los ojos y tecleó algo antes de dejarlo sobre la mesa. —De nada, amigo —me guiñó un ojo. Mala señal>> Bufé con fastidio y desbloqueé el celular. Al hacer esto la aplicación se abrió de inmediato y la respuesta de Carolina apareció frente a mí. —¿¡Ahora que me respondes mucho mejor!? —grité con asombro. No sabía si impresionarme por lo que mi amigo había escrito o porque Carolina me había respondido. —Señor Risso, por favor salga de la sala de clases —dictó el profesor. Miré hacia él y suspiré con fastidio. Marcos soltó una maldición en voz baja y su mirada me indicó lo culpable que se sentía. —Bien, como sea —me encogí de hombros y salí del salón de clases. (...) Estaba acostado sobre mi cama hablando con Carolina, quién resultaba ser una chica interesante y simpática. Tenía la idea de que por ser tan linda superficialmente sería toda una chica plástica por dentro, pero las apariencias engañaban y ella se estaba encargando de demostrarlo. Hasta el momento nuestras conversaciones no tenían mucho trasfondo, solo eran para saber lo básico del otro y conocernos a grandes rasgos, pero había algo que me inquietaba y necesitaba preguntárselo. Hay algo que me he estado preguntando… ¿tienes novio? Esperé una respuesta por largos minutos, hasta que salí de todas mis dudas. Sí ¿Por qué lo preguntas? La respuesta me sacó un poco de balance, aunque era de esperarse. Inhalé profundamente y luego respondí con renovadas energías. Ya lo había dicho, yo no me daba por vencido con facilidad. Solté una carcajada anticipándome a lo que diría. Tengo un mensaje para él. ¿Lo conoces? No, pero por su salud mental ojalá te cuide bien… ¿Te digo algo? No es el único interesado en ti
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