Despierto con el sonido de la alarma y me pongo de pie inmediatamente, cosa que pasa pocas veces en el año. Tomo una ducha rápida y procedo a vestirme con la ropa que ya había escogido el día anterior; un simple vestido de verano color amarillo y unas zapatillas negras. Abro las cortinas de mi habitación y de paso, la ventana. El día está soleado, el cielo totalmente despejado y una agradable brisa es la guinda de la torta. Aaron quedó en pasarme a buscar antes del almuerzo y dijo que tenía preparado un día entero junto a mí, claro está que yo accedí sin protestar. Bajo los escalones hasta llegar al primer piso de mi casa para desayunar junto a papá. Tenemos una agradable conversación y le aviso que hoy saldré con Aaron. Horas más tarde, mi novio llega a casa y ambos salimos tomados

