Según Carolina, todo iba bien en el colegio, pero yo no podía creerle ni una sola palabra. Estábamos a una semana de haber iniciado las clases y cada vez que me ofrecía a pasar por ella, se negaba. Me escondía algo y yo necesitaba averiguar qué era. Mil situaciones pasaban por mi cabeza, que alguien la esté molestando, problemas con algún profesor, alguna compañera que la acose y así, mi mente no dejaba de imaginar feos escenarios donde ella era la protagonista. Estaba preocupado por mi novia. Sin avisarle nada con anterioridad, me ubico en la entrada de su colegio y espero a que salga de clases. El timbre suena, avisando el término de la jornada y observo con atención a los primeros estudiantes que comienzan a abandonar el lugar. Comienzo por impacientarme a medida que el tiempo avan

