No supo el momento exacto en que se quedo dormida y tampoco sintió los momentos en que Priya se acostó o se levanto, era uno de esos días donde el cuerpo entero le dolía sin razón alguna, donde no quería levantarse de la cama y donde su ánimo estaba por el subsuelo, por tanto sintió molestia cuando alguien se sentó en la cama y le acarició la espalda. - Levántate debemos irnos.- escucho la voz de Al. - Mmmm... yo no tengo donde ir.- solo se sumió más en las sabanas. - No hablo de ir a casa, daremos un paseo.- quiso moverla pero Victoria se resistió. - Vayan ustedes, yo me quedaré con Priya.- no podía ni abrir los ojos. - Ellas vendrán con nosotros y no te puedes quedar sola en casa.- le logró quitar la manta sobre la cabeza. - Tengo sueño y no tengo ganas de ir a ningún paseo, si le

