CAPÍTULO 2

3008 Palabras
Darleen Me levanto de mi cama y preparo un guion mental para lo que viene. Bajo lentamente las escaleras y ahí está. Aún no puedo creer que horas atrás lo encontré gimiendo mientras entraba y salía de mi peor enemiga. Esperaba encontrarla y en su lugar hay una chica pelinegra que ni idea de quién es. A lo mejor es otra de sus tantas amantes, de las cuales no tenía conocimiento hasta ahora. No puedo creer que tenga el descaro de sonreírme. Él, maldita sea, me está sonriendo. Con esa sonrisa que tanto amo, pero que en este momento solo causa que quiera tenerlo bajo la lluvia y pasar lentamente dos cables eléctricos por su húmedo cuerpo. Ese suena como un bonito plan. —Dar —saluda acercándose para besarme, pero me aparto inmediatamente. Su ceño se frunce y yo suspiro, rogando en silencio ayuda divina para no cortarle las bolas y dárselas de comer a la perra de mi peor enemiga. —¿Qué quieres, William? —pregunto cortante mientras me cruzo de brazos. Mis ojos verdes analizan a la pelinegra, que la verdad es muy bonita. Sus ojos son azules y parece un ángel precioso. —Mi prima Ana quiere conocerte, vino hoy y tenía mucha curiosidad por saber de ti —ruedo los ojos y muerdo mis labios para no mandarlo a la mierda delante de su supuesta prima. —Hola, me llamo Darleen, ¿sabes lo que descubrí hoy? —le pregunto. La chica me mira tímida y niega—. ¡A TU PRIMO FOLLANDO CON MI PEOR ENEMIGA! —la chica se sobresalta y mira horrorizada a su primo, quien me observa sorprendido—. Al parecer, estar entre sus piernas te hizo olvidar que iba a tu casa. Maldito idiota, no te daré una segunda oportunidad —le digo de inmediato cuando veo que quiere hablar; lo conozco tan bien que sé lo que dirá—. No te quiero en mi casa, largo de mi vida y, por si no te queda claro, ¡estoy rompiendo contigo! —aclaro, cruzada de brazos. —Dar… Miro mis uñas, creo que las tengo que retocar. —La puerta no está por aquí, largo —murmuro—. Mi hermano está arriba, creo que le encantaría descubrir lo que me hiciste —le doy una sonrisa malvada y me mira horrorizado. Por alguna razón que creo saber bien. De seguro mi hermano lo amenazó. William le tiene terror a mi hermano. Es de esperarse realmente; mi hermano es más fuerte y sabe pelear. Creo que lo noquearía en unos instantes. —Esto no termina aquí —asegura mirándome a los ojos. Ruedo los míos y hago extrañas señas con las manos. —Adiós —le sonrío a la prima, que solo lo toca disimuladamente para que se larguen. Los veo a ambos desaparecer, por lo que sonrío con tranquilidad. Subo a la habitación de mi hermano y entro. Está todo en su lugar, menos él. Suspiro mirando una foto que tiene en su habitación, pero me asqueo al ver un condón usado. Al parecer sabe cómo follar sin que mis padres se enteren. Como no tengo nada importante que hacer, abro el ordenador que descansa sobre mi escritorio. Muerdo mis uñas al entrar a la plataforma de YouTube. Hace unas semanas mi mejor amiga me dijo que tengo potencial para convertirme en una, no le creí, por lo cual descarté la idea inmediatamente sin detenerme un segundo en pensar si puede que ella tenga razón o solo sea una loca idea que se le haya metido en la cabeza. Una de las cosas que más caracteriza a mi mejor amiga es lo loca que está. Recuerdo cómo hace dos años ella nos inscribió en un concurso; no sabía para qué era. La sorpresa me la llevé al darme cuenta de que se trataba de ser una bailarina medio desnuda. Juro que hacía mucho no tenía ganas de matar a una persona, pero sin duda alguna ella se lo ganó. Bien, volviendo al tema principal, que es yo teniendo un mini ataque de ansiedad. Lo que sucede es que mi mejor amiga me retó a hacer un video en un canal de YouTube que ella creó. Lo hice y fue hablando de mis fantasías sexuales de una manera dinámica que resulta ser relajante. Ahora no me he atrevido a entrar al canal, tengo miedo de los comentarios negativos que este pueda conservar tranquilamente esperando por mí. Desplazo de manera perezosa mis dedos por las teclas del ordenador, lo hago tan lentamente que hasta yo siento lástima de mí misma. Un exnovio follador infiel y una vida en el canal de YouTube arruinada. En mi momento de valentía entro y, si digo que mis ojos y mis labios no están tan abiertos, estaría mintiendo. Ahora, de manera espontánea, mi dedo se desliza por el ordenador, veo la cantidad de comentarios y lo que más me sorprende… todas las visitas que tengo. Ok, no debo alterarme, no debo querer brincar como loca. Miro los comentarios positivos de las personas. ¿En qué mierda de mundo extraño he caído sin darme cuenta? Personas rogando más videos tan divertidos son algunos de los comentarios que encuentro. No aguanto, por lo que corro escaleras abajo en busca del teléfono de la casa, que en este momento parece mucho más lejos de lo normal. Esto debe ser una puta broma. ¿Les ha pasado que están cerca de su objetivo, aquel que les mantendrá con vida y de pronto todo se va a la v***a porque caes de bruces al suelo? Justamente algo como eso es lo que me acaba de pasar. No puedo evitar maldecir en todos los idiomas que conozco que, por cierto, sé maldecir en tres idiomas, más los cinco que busqué solo para aprender todos los insultos. Lo mejor de que nadie entienda lo que dices es que puedes decir una pequeña grosería, pero esa persona cree que hasta le echaste una maldición al futuro esposo o esposa que tendrán algún día, si no es que serán solterones de por vida. Eso me agradaría más. Llego al teléfono, el cual tomo rápidamente, marcando el número de la perra que es Aine, mi mejor amiga. Suspiro mientras espero de manera impaciente a que lo tome y deje de mortificar mi pobre alma que está por irse al infierno. Tres tonos bastan para que ella lo tome. Un grito sale de lo más profundo de mi garganta, es como una extraña felicidad, aunque es más bien por el hecho de que no solo seré una vagabunda sin trabajo toda mi vida. —¡Dios, Darleen! —exclama molesta, lo que causa que me ría—. Acabas de dejarme sin el puto tímpano —dice riendo un poco. —Lo siento, fue solo la emoción —me disculpo luego de babear mentalmente al recordar al chico de la moto; se veía tan sexy que tuve unas inmensas ganas de explorar ese cuerpo cubierto de ropa con mi… —¿Me dirás qué sucede? —pregunta interrumpiendo mis morbosos pensamientos. Dios, Darleen, debería avergonzarte. —Entra al canal que me creaste en YouTube —le digo mordiendo las uñas que de verdad necesitan un retoque urgente. —¡OH, DIOS MÍO! —ahora soy yo quien aparta el teléfono de mi oído—. ¡ERES FAMOSA! —ruedo los ojos sabiendo lo estúpido que es, ya que ella no me puede ver. —Solo tuve suerte de principiante —comento. —Bueno, tu suerte entonces es muy buena. Tengo una amiga muy aclamada por el público, al parecer todos comparten algunas de tus locas fantasías —dice riendo, logrando que yo la acompañe también. —Te veo en una hora en el centro comercial, tengo que buscar un vestido para la cena que mi madre tiene esta noche, ya sabes que mi hermano y mi padre vienen hoy —ella se queda en silencio un segundo. —¿Duncan? Pensé que estaba en París —murmura luego de un silencioso momento. —Espero que tus hormonas no lo aclamen, no es nada bonito que tu mejor amiga acose a tu hermano mayor —rasco la parte baja de mi nuca. —Ya superé eso —dice—. Hablamos en una hora, mamá me tiene loca —escucho cómo suspira—. Te veo al rato —cuelga y yo solo pongo el teléfono donde va. Subo a la habitación para darme un baño, pero lo descarto cuando recuerdo que no tengo auto y que llegaré muy tarde si lo hago. Maldiciendo a mi hermano, salgo de casa buscando un taxi que me lleve. Luego de algunos minutos subo a uno indicándole la dirección que debe tomar. Soy una persona fuerte como para no estar llorando por la traición de mi exnovio, el follador infiel. Una canción suena en la emisora del auto y quiero reír cuando escucho Sorry Not Sorry de Demi Lovato. La disfruto mientras ideo un plan de venganza contra el estúpido follador infiel. No me quedaré siendo una estúpida llorona, no, venganza, y una de las muy buenas. En cuanto a la estúpida de Patty, la folladora peor enemiga. Al llegar al centro comercial bajo y le pago al taxista. Busco en el lugar donde siempre quedamos y me doy cuenta de que hay tiempo de más para que Aine venga. Suspiro y me siento en el primer banco que veo. Mi boca se abre al ver a mi profesor de Biología, el cual sin duda me odia, comiéndole la boca a la directora. Le echo miles de cosas malas a mi ex por ahora no tener mi celular y poder grabar el momento. Creo que este último año escolar será genial, empezando por el hecho de que tengo una información muy importante que usaré sin duda alguna más tarde. Ellos no se dan cuenta de que yo los observo en silencio como una desquiciada, mejor así, pronto voy a cobrarme todo lo que ese estúpido profesor me ha hecho. A lo lejos veo una cabellera oscura que sin duda conozco a la perfección, Aine. Quiero matarla cuando veo que viene con su prima, la cual sin duda alguna detesto. ¿Razón? Que estaba o está enamorada de mi ex, quiso quitármelo, aunque no sabía que era un follador compulsivo infiel, ella nunca tenía por qué intentar algo con él. Creo que debemos respetar una relación ajena por más enamorados que estemos de esa persona. Puede que él o ella deje a esa persona por ti, ¿luego qué? Esa persona te puede cambiar igual que como lo hizo con la anterior y no podrás reclamar porque tú hiciste lo mismo. Eso es como un círculo vicioso que nunca se acaba, por razones como esa es que odio la traición. El caso es que creo que por hoy he recibido mucho de primas, primero William con su supuesta prima, ahora ella. Espero que tenga un buen argumento para soportarla. Preparo mi sonrisa más hipócrita para ella, porque por cosas de la vida ambas sabemos que ninguna nos caemos bien. Ni yo a ella ni ella a mí. —Pensé que bromeabas cuando me dijiste que Darleen estaría aquí —dice Elena, prima de Aine y quien me cae mal. —Lamento decirte que la idea de estar aquí es mía, si te molesta mi presencia te puedes largar —le regalo una sonrisa tan hipócrita que debería suicidarme y así no tener que fingir tanto. —Creo que ambas deberían tranquilizarse, no tenemos mucho tiempo, así que vamos por esos vestidos —quiero opinar y ella levanta las manos—. Usarás vestido —resoplo, pero no digo nada. Caminamos por todo el centro comercial, lo peor es Elena, que no ha parado de lanzar indirectas que trato de ignorar, pero Aine sabe que mi paciencia con ella está llegando a su fin. Entramos en una tienda donde un vestido llamó la atención de Elena, ella entra a medírselo. Una cosa que odio es que ella está invitada a la cena, bueno, no ella en sí, sino sus padres, y ellos son grandiosos, no como su puta hija que debería ser amiga de Patty, aunque lo dudo, ya que ambas tendrían competencia en el mundo del putismo. —¿Cómo la soportas? —pregunto porque tengo como una hora y ya quiero tomar su cuello y apretarlo mientras le obstruyo el oxígeno. Sí, tengo una mente algo sádica, pero es que me enojo fácilmente. —Años de práctica —es todo lo que dice, sacándome una sonrisa. —Una práctica fuerte —ella golpea mi hombro de manera juguetona y ambas vemos cómo la cortina rueda y Elena aparece con un vestido que le queda bien. —¿Qué tal? —pregunta y miro mis uñas. Aunque la mona se vista de seda, mona se queda —murmuro con los ojos puestos en mis uñas. —La envidia es lo que no deja avanzar esta sociedad —responde y le sonrío de manera hipócrita. Cuando doy vuelta me veo con un vestido encantador. Es verde, no es que el verde sea mi color favorito, pero debo admitir que en ese vestido está arrebatador. Tiene un escote en forma de V y llega más arriba de las rodillas. Me encanta. —Me lo mido —digo y Aine sigue mi vista y sonríe. Entro a ver cómo me queda y sonrío complacida, parece una segunda piel y entona más mis curvas. Me pongo mi ropa y salgo, no mostraré cómo me queda. Mi decisión causa que Elena esté más quisquillosa de lo habitual. La sigo ignorando hasta que Aine me deja en casa. Entro y Daniel tiene a una chica sobre su cuerpo mientras le come la boca. Mi cuerpo se recarga en una de las columnas que dan a la entrada principal de la casa y los observo en silencio. Cuando veo que las cosas se ponen intensas, hablo. —No quiero semen en el lugar donde me siento cada día a ver películas —ambos se sobresaltan y la chica se sonroja, y Daniel solo me maldice—. ¿Y mi coche? —pregunto entrando e ignorando el hecho de que ella coloca su blusa con vergüenza. —Mañana mismo lo tienes —dice—. Te presento a Lara, es mi novia —ruedo los ojos porque mi hermano tiene una novia cada semana. —Soy Darleen, la única persona cuerda de esta familia —y para poner prueba de ello, parece que el mundo quiere hacerme quedar bien, mi madre entra corriendo y murmurando cosas que solo ella entiende y nosotros la miramos en silencio—. Sí, la única normal —le sonrío de manera amigable porque la chica no parece mala persona. —Soy Lara, yo me retiro, me tengo que ir —sale corriendo y miro de manera acusadora a mi hermano. —Eres un idiota, y agradezco que mamá ya te haya enviado tu auto porque ese es el que vamos a utilizar para ir a la cena —lo dejo solo y subo para arreglarme. Antes pongo música del papacito que es Shawn Mendes. Sonrío y entro a bañarme escuchando Mercy. En la ducha bailo, salto y casi me caigo, pero es que ese chico alborota todas mis hormonas. Me visto de manera lenta y rizo todo mi cabello, que queda espléndido. Mi cabello rubio se ve hermoso esta noche. Miro la hora y veo que falta poco para que mi hermano empiece a tocar mi puerta como si su vida dependiera de ello. Por lo que me coloco el vestido junto a unos tacones que me regaló mamá. Me maquillo un poco, pongo mis carnosos labios en un rojo intenso. Cuando me estoy colocando los pendientes, mi hermano entra sin tocar y tomo el collar pasándoselo para que me lo ponga. Él lo hace inspeccionándome. —¿No crees que vas muy…? —hace señas con las manos a mi cuerpo completo— ¿sexy? —lo miro mal. —No soy una niña, Daniel, así que no quieras comportarte como un padre —le doy un beso dejando mi labial en su mejilla. No le digo nada y él no se da cuenta. —Pero tendré a mis amigos babeando por ti y eso no es nada bonito —dice. —Mis amigas también babeaban por ti, así que no te quejes —él me da la mano y la tomo para caminar juntos. —Estás hermosa —le sonrío y lo miro. —Tú muy guapo —él se ríe. —Ahora hagamos un pacto de amor eterno —le golpeo el hombro. —No dejas de ser idiota, ni por llevar un lindo esmoquin —él se hace el modelo y abre mi puerta. —Vamos un poco tarde, así que la señorita debe hacer silencio —ruedo los ojos y dejo que conduzca hasta el hotel donde se dará la cena, mi madre y sus exageraciones. Al llegar vemos que pocas personas son exactamente lo que habrá. Mi hermano toma mi mano y entramos como dos famosos especiales. Al entrar al salón veo a lo lejos a Aine y Elena. La primera parece disgustada con algo que le dice la segunda. Miro a todos los invitados hasta que me friso. El chico de la moto, ese a quien me comí, tragué y volví a comer en mis fantasías, está aquí. Y si antes estaba babeando, ahora doy asco. —¿Quién es él? —pregunto señalándolo, es tan guapo. —Él es Nick —veo que un hombre se le acerca y entrelaza sus dedos, mi cara cambia y mi hermano lo nota—. Sí, Nick es gay. Ven, que te lo presento —dice sonriendo al ver mi cara. No eres mi tipo. Sus palabras vuelven a mi mente y quiero llorar, me gusta el chico gay.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR