Vlad acaricia mi rostro, mientras me besa, es tan dulce ese gesto, tan lleno de amor, se siente tan extraño estar así de esta manera con él, me siento tan tranquila, tan completa. Depósito mi rostro en el hueco de su cuello, disfrutando tanto este momento, y de las caricias que me brinda Vlad en mi espalda. Escuchamos unos toquidos en la puerta. Ahora el aroma es diferente, puedo sentir que es otro macho. ¿Será Max?... Pero ¿Por qué no se fue?... Me levanto de las piernas de Vlad y me pongo una toalla para cubrir mi desnudez. Vlad, está demasiado tranquilo, como si estuviera esperando mi reacción, al abrir la puerta. Pone una almohada para cubrir su entrepierna y me sonríe. Demasiado para mi gusto. Abro la puerta y Max, está recostado en la pared. - Bueno... ¡No moriste! - me dice

