Esta semana ha sido una mierda, nadie me habla y estoy desesperada porque el tal señor me folle, despierto todas las noches pensando en él y termino tocándome para liberar todo este estrés. Estoy completamente loca, he preguntado por él, mil veces a cada persona que me topo en la mansión, hasta he entrado en su habitación, pero nada, es frustrante. Estoy sentada en el comedor desayunando, cuando llega Rem - Hola pequeña, buenos días - Buenos días, Rem - Te tengo una gran noticia. - Dime - me giro para prestar toda la atención posible- - El problema del que hablamos, recuerdas que te dije que eras el problema en cuestión. - Sí... - Pues se solucionó - me sonríe - - ¿Puedo irme, eso quieres decir? - Si aparentemente, aunque si quieres quedarte solo tienes que decirme. - Estiro m

