―No se preocupe, doctora, su trabajo ha sido muy valioso. Hágame llegar el informe escrito en el menor tiempo posible. Hasta luego. Se despidió, a su vez, entregándonos el piercing dentro de un sobre transparente. Volví a subir en el coche, pregunté a Mauro si se había comprado unas botas de goma. ―En jefatura no había. Deberíamos pararnos a comprarlas ―fue la respuesta. ―Bien, entonces párate cuando veas un negocio de artículos deportivos. Bajé a comprar botas de pescador pero amplié las compras al equipo de escalada, incluyendo un arnés para perros. ―¿Has desvalijado el negocio? ―dijo sarcástico mi inspector, cuando me vio echar en el maletero toda la parafernalia. ―Ironía inútil. Es material que necesitaremos. Por desgracia imagino que, ¡mientras yo estaba atareada comprando, tú

