Capítulo 12-2

1994 Palabras

―Está a punto de salir el último paciente. Cuando abra la puerta, asómese. El doctor no despide a nadie, aunque sea tarde. Pasaron unos pocos minutos y la puerta se abrió. El médico aparecía como un cuarentón alto, delgado, de cabellos castaños rizados, ligeramente grises. En bata blanca, el aire bastante cansado, Anna Lory lo encontró bastante fascinante, incluso más que en la época de la universidad. Se asomó a la puerta y fijó sus profundos ojos verdes en los marrones de él. ―¡Hola, Federico! ―¡Cáspita, Anna Lory! Siempre maravillosa. ¿Qué haces por aquí? ―¡Oh! Estoy aquí de paso y he venido a saludarte. ¿Cómo te va la vida? ¿Te has casado? ¿Tienes hijos? ―¿Justo tú me haces esas preguntas? Sabes perfectamente que siempre he estado enamorado de ti. Nunca habría podido compartir mi

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