Exquisita. Tengo miedo de perder todo lo que llegue a amar. Si sucedió una vez podría repetirse continuamente dejándome en un limbo. —Solo soy un simple plebeyo. La firmeza en sus ojos me gritó que nunca me respondería aunque lo torturara por ello. Desearía un refugio para mí corazón. No hay piedad en esta tierra maldita que me azota cada día de existencia. Pelee duro para ser quien era pero nunca valió de nada. Y cuando me veo adelantada a los hechos es cuando esté ser me golpea a la cara, gritándome que está era una realidad maldita para mí existencia, que de aquí solo saldría muerta una vez más. Temblé aferrándome a mí cuerpo y mirando sus ojos impasibles. En su rostro no existe más allá que un vacío que apenas vislumbra miedo. Yo sé que él lo sabe, puedo jurarlo. —Solo huya.

