Me acuesto a mi lado de la cama, el cansancio del día me ha consumido, por lo que decido no esperar esta vez a mi marido. Cierro mis ojos y me sumerjo en un profundo sueño. Siento como unos brazos fuertes rodean mi cintura y me jalan hacia atrás, me tenso al sentir los toques prolongados de las manos de Selim, trato de concentrarme en sus caricias y besos, que cada vez son más intensos sobre mi piel. Hasta que el recuerdo de aquel día me llega a la mente, y decido parar, no puedo, no puedo seguir. -Selim… ya basta, no quiero- murmuro entre susurros, el aún sigue con sus toques, trato de pararlo pero no me deja, de un solo movimiento se coloca sobre mí y abre mis piernas, comienza a subir mi camisón ya morder mis pechos , gimo al decir el punzante dolor de su jalón a mi pezón- YA BASTA SE

