Punto de vista de Elena. Cuando llegué a la planta de la constructora, Leyla saltó de su puesto como si tuviera un resorte y me jaló apresuradamente hacia el baño de la oficina. —¡Ay, cuéntame, cuéntame! ¿Cómo te fue? ¿Qué tal el pelirrojo? —preguntó con los ojos brillando de anticipación. —Fue muy bueno, Leyla, de verdad. Pero les prometí a todas que se los contaría hoy en la noche de chicas. No quiero repetirlo diez veces —le dije con una sonrisa cómplice. —¡Nos vas a matar de la curiosidad! —hizo un puchero dramático—. Pero déjame avisarte algo serio: Maximilian sabe que fuiste a almorzar co

