Capítulo 125-2

856 Palabras

—Perfecto, añade los costos de la terapia al contrato de manutención —replico. Confieso que me siento mal conmigo mismo; siempre quise ser padre, pero frente a esa pantalla no siento nada. Absolutamente nada. Mi corazón no se acelera, no hay conexión. —Voy a poner el audio para que escuchen el corazón —dice el doctor, ajustando el volumen. El sonido rítmico y acelerado llena la sala. Alessia empieza a aplaudir y a llorar de forma exagerada. Es un espectáculo grotesco. —¿No sientes nada, mi amor? —me pregunta ella, mostrándome esa sonrisa llena de porcelana. —Siento que soy un hombre responsable cumpliendo con una obligación. Nada más —respondo, y salgo del consultorio sin esperar a que terminen. Ese lugar me sofocaba. El médico todavía se toma el tiempo de recetar vitaminas y programa

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