Punto de vista de Elena. Leyla se acercó con una sonrisa radiante, de esas que solo tienen las personas que saben que tienen algo exclusivo entre manos. —¿Cómo están? —preguntó con una amabilidad impecable—. Elena, por favor, tienes que entrar un segundo. Acaba de llegar un diseño que parece haber sido trazado pensando únicamente en ti. ¡Es una pieza perfecta! —Bueno, ante semejante invitación no podemos decir que no, ya me dio curiosidad —dijo Sofía, jalándome del brazo hacia el interior de la boutique antes de que pudiera protestar. La vendedora sacó el vestido de su funda con una delicadeza casi ritual. Era un modelo de noche en un rojo vibrante, de corte minimalista pero impactante: corto, con tirantes finos, un escote en V muy sutil y una espalda descubierta que descendía hasta la

