Punto de vista de Elena Me estaba riendo de la cara que puso Amelia cuando Oliver se la llevó prácticamente a rastras, cuando sentí que una mano firme rodeaba mi cintura con una confianza que solo él se atrevía a tener. —Y usted, arquitecta Castillo, se viene conmigo —murmuró Maximilian cerca de mi oído. —Marta se quedó con Thiago, ¿verdad? —pregunté, tratando de sonar indiferente a pesar de que el roce de su cuerpo me estaba encendiendo. —Sí, pero tú no vas a dormir en tu casa hoy, Elena. —No me digas. ¿Y quién decidió eso? Yo dije que nos divertiríamos, no que volvería a tu cama. —Tú misma lo dijiste: la noche es joven. Y no vamos a terminarla en un estacionamiento —me cortó con un beso que me robó el aliento, guiándome hacia su auto antes de que mi cerebro pudiera formular una pro

