Punto de vista de Elena —Tengo una curiosidad, doña Sofía, ¿cómo convenciste a Mateo de que esta salida era una buena idea? —le pregunté a mi hermana mientras nos terminábamos de maquillar frente al gran espejo del baño. El aroma de mi perfume de ámbar rojo ya flotaba en el aire, envolviéndonos en esa esencia cálida y seductora. —Ay, por favor, Elena. Simple: le dije que saldría con las chicas para despejar la mente después de tanto estrés en la compañía —respondió Sofía con una naturalidad pasmosa, aplicándose un labial carmín intenso. —¿Y por casualidad mencionaste que "las chicas" incluían a Leandro y su grupo de amigos? —Inquirí arqueando una ceja, observándola a través del reflejo. —Eso es solo un detalle, hermanita. ¡Un pequeño detalle sin importancia! —Sofía se giró hacia mí, r

