Por Rencor y Orgullo

2082 Palabras
- ¿Cómo hiciste eso? - pregunto Isabelle, porque hasta ahora, solo podía esconder momentáneamente sus alas -Concentré mi aura, enfocándome en cubrir mis alas y desarmar mi armadura- dijo él en forma explicativa -En español, sería que imagino que se van y se esfuman- dijo ella en forma retórica con las manos en la cadera    Lucas se río y dijo -en pocas palabras, si- se acercó a ella y le acarició la mejilla suavemente Ella se sentía un poco atormentada por sus recuerdos cada vez que él la tocaba y comentó   -debería intentarlo- alejándose de él  Se concentró en volver a la normalidad en ser humana, solo había una pequeña chispa, entonces Lucas la ayudo tirando un rayo de energía Ella abrió los ojos y se vio que no tenía armadura, solo el short y la blusa que tenía antes de transformarse -gracias, pero hay algún dónde pueda dormir- Lucas no quería separarse de ella, tenía que purificarla, pero noto ese cambio la había debilitado aún más y dijo -como desees, Beija-       La guio a través de unas veredas de cristal, dónde se veía el cielo y si mirabas a hacía abajo las nubes y parte de una montaña y ella preguntó - ¿Dónde estamos? - -encima del monte Olimpo, por decir el cielo- dijo Lucas completamente relajado abriéndole la puerta -pensé, que era un decir- dijo Isabelle inocentemente, mirando asombrada abajo del suelo donde se veían las nubes y el pico de una montaña Lucas se río diciendo -no, Beija- se detuvo en lo que parecía una mansión blanca con dorada y dijo -llegamos a tu casa- Entonces ella se acordó -las joyas de mi abuela, mi ropa- lo dijo sumamente bajito para que él no escuchara      -no te preocupes, yo me encargare de todo. Ahora esta es tu casa, ven a guiarte a tu dormitorio- dijo él llevándola de la mano Esa casa se parecía a la casa de la abuela en Rusia, entonces dijo - yo sé dónde queda- apartándose de él -entonces te acompañare- dijo él siguiéndola, mientras pensaba “¿Cómo el demonio la encontró primero?” Tenía recuerdos de como ella caminaba antes por estos pasillos, camino hasta llegar a su recamara -gracias, Lucas- le dijo a él -De nada, llámame cuando me necesites, Beija- respondió él besándola cariñosamente en la mano -te voy a pedir un favor, no me llames Beija, llámame Isabelle o Belle como los demás- dijo ella, le incomodaba que la llamaran así Lucas no dijo nada solo se fue, despidiéndose con la mano de ella; aún pensativo por el cambio de actitud de ella Camino al tocador y vio un retrato de ella en su vida pasada, las tiaras, las innumerables joyas y los vestidos reveladores. Se miró al espejo y se preguntó - ¿Quién eres tú? O ¿Quién soy realmente? -      Tomo el cuadro, aún no veía como esa podría haber sido ella, lo dejo en su lugar, volvió a mirarse al espejo y vio el collar que le había regalado Keith, coloco su mano en el dije, se lo quito y lo tiro al suelo de rabia. -me traicionaste, Keith. Sabía que lo harías, pero quise que fuera mentira- pensó en voz alta. Fue al baño a refrescarse, pensar y analizar los recuerdos que veía. - ¿Es cierto que Beija está aquí? - pregunto Shaka extrañado pues vio a Lucas con una mujer, algo que nunca hacía, excepto que fuera ella.    -sí, está aquí, pero no desea ver a nadie- respondió Lucas cortantemente para que no preguntara más -como digas- dijo Shaka comprendiendo la indirecta de él, tomando su distancia pues le temía a la ira de Lucas -diles a todos que está aquí y lo mismo que te dije a ti- ordeno Lucas para que lo dejaran en paz Shaka asintió y se fue, pensaba en visitar a Beija para verla y para saber si aceptaba su propuesta, pero después se dijo -seguro, ahora mismo no lo recuerda- Isabelle salió del baño y vio el collar que había tirado, pensaba dejarlo allí, pero después se arrepintió, lo recogió y lo dejo en el tocador. Busco que ponerse hasta que encontró un juego de pijamas con bata de seda blanco, como todo lo de ese armario. Keith estaba muerto de celos y rabia, que Lucas la tenía y no él; y dijo prácticamente escupiendo las palabras -ya tienen su sangre ¿Qué más quieren? -                -es poca, pero servirá. Recójanla antes que se seque- dijo Sebastián acercándose a la jaula donde estaba ella, tomó una pluma que se le había caído y se quedó con ella acariciándola con deseo       Erick trajo la caja dónde estaba encerrado Lucifer, depósito toda la sangre de pudieron recoger de ella; después de unos momentos él soltó la caja y empezó materializarse un cuerpo. Era un hombre alto de cabellos n***o como la noche, piel blanca, ojos lilas oscuros azulados con alas azules con plateado era hermoso, pero su belleza era oscura. -señor Lucifer, esperábamos su regreso- dijo Sebastián haciendo gesto de reverencia y diciéndole a los mellizos que hicieran lo mismo Keith lo miró, noto el terrible parecido de los tres, de su hermano, Lucifer y él ya que eran padre e hijos, pero lo odiaba. -aún, no se han restablecido completamente mis poderes y no la han matado- dijo Lucifer mirándose las manos, aún era muy débil para luchar contra los ángeles -no, señor. Lucas ha venido a salvarla cuando íbamos a proceder- dijo Sebastián mirando a Lucifer con temor - ¿Cómo que Lucas, pudo entrar al infierno? - pregunto Lucifer lleno de ira, él siempre se jacto que ningún ángel entraba al infierno - ¿Qué esperabas? si trajeron un arcángel de primera jerarquía, aquí- dijo Keith con sarcasmo y desprecio hacia ellos -Keith estás insufrible y después de todo ¿Por qué la protegiste y eras tan posesivo con ella? A tal punto de matar todo demonio que se acercaba- dijo Erick mirando a su hermano con extrañeza  Los tres enfocaron la mirada en Keith mientras esperaban su respuesta, o lo matarían por traición al infierno  -ella es mi consorte, es mía- dijo Keith cruzando los brazos, sin deseos de explicar nada mas -aléjate de ella- dijo Lucifer de forma amenazante, aún recuerda su mirada, como le decía que lo amaba antes que aparecieran esos malditos humanos, como decía su nombre de una manera, que le encantaba - ¿o sino qué? O recuerdas tus días de arcángel o no recuerdas que te odia- dijo Keith mostrando su poder Erick solo observaba como esos dos esos dos estaban dispuestos a matarse por una mujer que los desprecia, aunque era hermosa Keith no seguiría esa discusión, extendió las alas y alzo vuelo hacia el portal de la tierra. A Isabelle no paraban de atormentarla sus recuerdos, de cuántos amantes tuvo y todo lo que hizo por venganza a Lucifer, se dijo a sí misma -debí amarlo mucho, pero por supuesto fui hecha para él y me desprecio- Keith planeaba una estrategia para robársela del cielo, mejor si venía por voluntad propia; no estaba dispuesto a entregarla -no planearas, secuestrarla de nuevo o sí- pregunto Marshall mirando la actitud de Keith, cada vez más irracional hacia ella -lo dijiste tú, no yo - dijo Keith acercándose al monte Olimpo, para llegar a la entrada del cielo Marshall vio que el amor esa mujer había vuelto loco a ese demonio; entonces le dijo -conozco otra entrada, que conduce directamente a dónde está Beija- - ¿Por qué no me lo dijiste antes? - pregunto Keith molesto, después se calmó y dijo - ¿Dónde es? - mantuvo en el aire -por la parte sur, sígueme, pero entras solo- dijo Marshall, bajando en picada casi llegando al suelo hasta llegar a una cueva que había allí Entro volando por la cueva con cuidado de no lastimarse lo menos posible las alas, Keith se lastimó las puntas de sus alas -no me dijiste, que era tan angosta- dijo Keith dolido por el ardor de la roca celestial, era unas de las pocas cosas que lo herían por un largo rato -sí fuera fácil, todo el mundo lo haría, ahora sigues sólo, dobla a la derecha y aparecerás en un armario; allí sigue a la izquierda recto en esa puerta esta su recamara- dijo Marshall apartándose de él, y regresando a la entrada   -esto está justo debajo de la casa de ella, excelente- dijo Keith avanzando lastimándose aún más, pues sus alas son más grandes que las de Marshall      Isabelle seguía dando vueltas en su recámara sin poder detener su tormento, se miró de nuevo en el espejo vio que el dichoso piyama era casi transparente solo la cubría la ropa interior y un poco la bata. Se sentó en la cama de espaldas apreciando el paisaje de su ventana, con las piernas acostadas en la cama  Keith abrió la puerta blanca al hacerlo se quemó las manos y sentía que se debilitaba por estar en tierra santa, fue a la recamara de ella, abrió la puerta. Belle se giró para ver quién era y cuando vio a Keith se cubrió con la sabana y pregunto molesta - ¿Qué haces tú aquí? -        -vine por ti- dijo Keith acercándose a ella, creyendo que ella lo recibiría con los brazos abiertos; pensó "no la voy a perder" -no tienes nada que hacer aquí, vete- dijo ella llena de dolor al recordar su traición, marcándole con el dedo la salida -no me voy a ir, sin ti- dijo Keith con una mirada oscura y observo que ella no tenía el collar que él le había dado y pregunto - ¿Por qué te quitaste el collar? - -porque, no quiero nada tuyo, eres un demonio, eres malo y nunca debí confiar en ti.  Si lo quieres está en el piso- dijo ella sabiendo que se había caído del tocador, pero quien se lo diría Keith veía en sus ojos el resentimiento que le tenía, tomó el collar lo guardo en su bolsillo, se acercó a ella y le quitó la sábana a la fuerza -aléjate de mí- dijo ella aterrada bajándose por el otro lado de la cama, esperando poder correr de él Él la alcanzó rápidamente y la tomó en brazos, la mantuvo estática con los pocos poderes que tenía allí mientras la amordazaba para que no gritara, ella lo golpeaba con mucha fuerza mientras, él atravesaba por el mismo camino solo que con más dolor. Marshall al ver como Keith volvía quedo completamente asombrado, por el gran poder de él, pues ningún demonio, ni siquiera Lucifer podría entrar al cielo, moverse, sin destruirse o hacerse polvo. - ¿te ayudo en algo? - pregunto Marshall mirando a Isabelle y también observando el estado de Keith Isabelle se retorcía en los brazos de él y diciendo –ummm- tratando de que la liberara -no, solo prepara todo para su llegada, recuerda que es una prisionera- dijo Keith sin ningún animo -como desees- dijo él marchándose rápidamente y pensando “¿Qué habrá pasado entre esos dos? Para que él la amordazara y ella lo mirara con odio y reproche”  Keith le dolía inexplicablemente más la actitud de ella hacia él, que sus heridas y le dijo suavemente- por favor, quédate tranquila, te vas a lastimar- Ella no le creía, ni una palabra, se sacudió tan fuerte, que casi cae en el mar, prefería caer y ahogarse que a tener que soportarlo, o eso se decía ella para engañarse a sí. Keith la agarro a tiempo gritándole – acaso ¿quieres matarte o qué? Pues no te voy a dejar- la durmió con control mental, para que no se siguiera moviendo Llegaron al castillo de Baviera, abajo los esperaba Marshall diciendo –todo está listo las cadenas de resistencia, el campo de fuerza descodificado cada dos horas y su habitación- -muy bien- dijo Keith pasándole al lado, llevándola a la misma recamara donde estaba antes de irse Allí los esperaba Silvia arrodillada diciendo –¡la ama ha vuelto! - emocionada por le había tomado cariño -sí, tienes que cuidarla mucho, cuando ella necesite algo llámame y sobre todo no la dejes salir del castillo por ningún motivo, ni siquiera a los jardines. Debes contarme todo lo que ocurra con ella, vigílala y recuerda si algo le pasa ustedes pagaran las consecuencias- ordeno Keith dejando a Isabelle en la cama 
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