Los días para Ana pasaban entre compartir tiempo con Solange que pronto partiría a su viaje de cumpleaños, la información que le daba Yanni de la clínica y aguantar a Pieter. Sólo habían pasado tres días y ya quería convertir en realidad la mentira, el hombre era bastante exigente en mantenerla a ella a su lado, aunque viéndolo en perspectiva, estar encerrado para una persona acostumbrada a constantemente estar al aire libre, eso era peor que cualquier castigo. Esa mañana en particular decidió estar con Sole y mirar lo que le faltaba para el crucero, la picara castaña gozaba de ser consentida por la médica que cada vez más relacionaba con la imagen de abuela, los padres de Estefan y de Sandra estaban lejos de ahí, así que le quedaba bastante difícil verse con ello en periodos que no fuer

