Matías acarició el brazo de la bella castaña, que pronto sería su esposa.
Olivia se acercó más al calor del cuerpo de su primer y único amor, recibió gustosa el leve beso en los labios y la sugerencia de ir a bañarse, refunfuñó un poco, pero sabía que debían concluir con la firma de los contratos para poder disfrutar de la pequeña luna de miel que Cortés le prometió.
Matías la vio levantarse desbordando más sensualidad de la que él podía resistir, detalló el cuerpo que se mostró desnudo cuando la sábana que los cubría cayó haciéndole salivar como la primera vez que estuvieron juntos años atrás. Miró la hora en el celular encontrándose con un mensaje de Carolina. Su madre era un asunto que no quería lidiar en ese momento, se sentía traicionado por lo que sucedió con Iolita en la reunión, aunque si era objetivo, la mujer tuvo una idea muy buena que les aseguró un gran contrato y abrió la posibilidad de ingresar a la empresa Kernel sin inconvenientes.
Leyó las palabras y dejó el celular en la mesa de noche apagado, tendría que volver antes de lo programado, los siguientes días quería disfrutar una semana de placer con Olivia, y ahora ella le exigía estar presente en la investigación que se adelantaba por el intento de homicidio de Iolita.
Ingresó al baño, se apresuró a tomar una ducha ante el desconcierto de la castaña que no despegó sus ojos aceituna de él mientras hacía el ritual de aseo y empacaba lo básico que tenía en el lugar.
Las palabras fueron escasas, no quería alarmarla, Olivia conocía como era la relación entre él y Iolita, y tal vez creería que por la manera como se dieron las cosas lo acusarían de querer asesinarla.
Bonares salió envuelta en una bata que, al parecer de Matías, la hacía lucir encantadora, Cortés le explicó que hubo una complicación en la comercializadora y requerían su presencia o los demandarían. Ella asintió y tras un beso simple lo vio abandonar la alcoba.
Para Matías fue fácil encontrar un vuelo, su madre le hizo reserva en todos los que halló disponibles en el transcurso de dos horas, seleccionó el primero en la lista de despegue y abordó para acomodarse. En dos horas estaría junto a su esposa representando el papel del dedicado e inofensivo marido.
Tan pronto como el avión estuvo en el aire, sacó la carpeta que Karina le envió con los datos que el infiltrado en la empresa de Pieter consiguió sobre la herencia de Lita. La verdad fue impactante, en los años que llevaba de matrimonio su suegra acabó casi con todo el efectivo de la fortuna que le correspondía a la azabache, y los bienes que poseía no estaban a su disposición sino hasta la muerte del viejo Kernel.
Debía conversar seriamente con la mujer, la que sufragaba los gastos que Karina tenía por el juego era Iolita, con el porcentaje reportado no alcanzaría a cubrir ni el arriendo de un apartamento en los sectores que acostumbraban a vivir, y menos a sostener los gustos que poseía.
Un sobre con su nombre estaba sellado en la carpeta, el documento en su interior era la prueba que necesitaba para culpar a Iolita de infidelidad, si la situación se complicaba con respecto a la violencia en contra de ella, podría esgrimir que perdió el control por su relación extramarital.
Junto con las fotografías se encontraba un contrato, era una copia del original donde se mencionaba el valor que Alejandro dejó en un fideicomiso para entregarle a los descendientes de Iolita, adicionalmente se mencionaba que era nutrido anualmente con la ganancia obtenida de la inversión en la bolsa supervisadas por una persona a la cual sólo se nombraba por las iniciales C.M.O., y la cual se encargaría de confirmar en el momento indicado, que se cumplían las cláusulas que se impusieron para hacer efectiva la entrega del dinero y los bienes.
Matías sacó la libreta que siempre cargaba e hizo la cuenta, Iolita tenía el 25% de la herencia de los Kernel, sus hijos obtendrían el 40% y el 35% restante, lo daría Pieter de manera equitativa a sus trabajadores y amigos. Volvió a revisar los documentos y sonrió, la empresa y la hacienda eran lo más valioso en bienes, y todos estaban a nombre de Alejandro.
Fue cuando se dio cuenta de una pequeña nota, Cortés sonrió por lo allí escrito, era verdad que no había intención en tener hijos con Iolita, pero, como decía en el papel, de él dependía cumplir la promesa que hizo en la tumba de Diego, su padre, o comenzar a pagar las deudas de Karina.
El vuelo fue rápido, desembarcó y subió al coche que le esperaba. Siguió revisando la información para guardarla en el maletín de mano, prendió el celular que desde temprano mantuvo apagado y escribió a Carolina que se dirigía a la clínica, que ahí se verían. Alzó la cabeza para ver qué tan lejos estaban de la clínica, pidió al conductor desviarse para ir a una joyería, después hablaría con Olivia, ambos se unieron para acabar con los Kernel, nunca le había dicho sus razones, pero era claro que debían ser tan fuertes como las suyas, sus objetivos eran distintos, y el odio que ella profesaba era directamente hacia Iolita, así que quería pensar que era por haberse casado con él.
Matías ingresó al ascensor del hospital sosteniendo un ramo de rosas blancas y amarillas, sabía el significado del color porque Iolita amaba recordar esas pequeñas cosas cuando estaban en la escuela, a veces pensaba que debieron seguir como amigos y la situación sería distinta, salió para recorrer el pasillo que lo llevaría a la habitación de su esposa.
Cortés saludó a los dos hombres parados frente a la puerta prestando guardia, Carolina le comentó en el mensaje del envenenamiento que sufrió Lita, pero no pensó que llegarían al extremo de colocar vigilancia, eso complicaba cualquier conversación que quisiera tener con su pareja.
Uno de los guardias le pidió acompañarlo, caminaron hasta la zona de los consultorios entrando a uno donde dos hombres con bata conversaban llenos de papeles.
La presentación fue corta, el médico más joven revisó el caso, pero dejó que el castaño que parecía más versado en el asunto explicara lo acontecido con Iolita.
Matías debía ganarse un premio a la actuación, preocupado negó con la cabeza, comentó que viajó dos días antes del comienzo del certamen debido a la muestra de vinos que realizarían, sacó una tarjeta y se la entregó al policía diciendo que podían confirmar con los organizadores, y capturar a quien se aprovechó así de su cónyuge.
—¿Sabe quién pudo ser?
—Hace unos meses tuvimos una discusión con Lita por el regreso de mi antigua novia Olivia Bonares —dijo Matías con tristeza—. Después de lo que ocurrió con sus padres ella es muy insegura, pensó que haría lo mismo, se fue de la casa… yo esa noche bebí mucho, al día siguiente la vi entrar, estaba golpeada, una de las empleadas me comentó que ordenó botar su ropa, la cual se encontraba rota y con muestras de sangre.
—¿Le preguntó qué pasó? —Cortés asintió, pero dejó en claro que Lita no habló con él, lo esquivaba.
Yanni no se tragaba el cuento, Olivia Bonares había vuelto a la ciudad hacía ocho meses y el reporte de maltrato de Iolita estaba desde hacía más años. Vio a Matías sacar un sobre del maletín que cargaba, lo mostró al policía que se lo pasó a los médicos.
—Me enteré de que un tipo esa noche la ultrajó, luego vinieron las llamadas, las amenazas, cuando la confronté me contó que después de eso él la obligaba a darle dinero, quise que lo denunciara, pero se negó.
—¿Alguna razón en especial para no hacerlo?
—Su abuelo —repuso Matías al guardia que trataba de comprender porque la víctima fue envenenada—. Pieter está muy mal de salud, la intimidación era enviarle unas imágenes de lo que hicieron ese día, para Lita era firmar la sentencia de muerte de su abuelo.
No hubo más preguntas, Cortés pasó los datos necesarios para que se contactaran con él, y si daban con el culpable, se comprometería a llevar a Lita para que lo reconociera.
Los galenos se miraron entre sí por la desestimación del caso de violencia intrafamiliar, ninguno quiso seguir ahondando en el tema y procedieron a explicar la condición en que fue internada y la reacción alérgica que tuvo por la sustancia que fue agregada al suero.
Yanni estudió el rostro del hombre frente a él, escribió la receta y los cuidados para la señora Cortés, explicó que en los próximos días debía guardar cama y por ningún motivo tener movimientos fuertes, la golpiza que recibió comprometió varios órganos internos y debía reponerse.
—Estábamos tratando de tener un hijo —habló mostrando preocupación Matías, si Iolita no podía quedar embarazada, sería un gran problema para sus planes futuros—. ¿Podemos intentarlo?
—Quizás en unos cinco o seis meses, por ahora debe reponerse para que el cigoto pueda fijarse al útero y desarrollar bien al embrión, no recomiendo que lo haga en este instante, sino el resultado será catastrófico —la expresión de Matías sobre que no entendía lo que se le decía, hizo que Yanni disfrutara mintiendo sobre la gravedad del asunto—. Si queda embarazada muy pronto, tendrá un aborto espontáneo y muy posiblemente un desgarro que puede dejarla infértil de por vida.
Comentaron algunas recomendaciones para que Cortés pudiese ir a la habitación de su esposa, los dos médicos se miraron para sonreír cómplices.
—¿Por qué lo haces? —cuestionó el más joven y remplazo de Yanni ahora que renunció.
—Porque cuando amas tu profesión te das cuenta de que a veces debes interferir para ayudar a quienes han perdido el horizonte de su vida.