Olivia se levantó tan pronto como vio quien era el remitente del mensaje. Matías emitió un pequeño gruñido que la detuvo, por un instante creyó que se había despertado, al verlo acomodarse, tomó su bata y dejó la alcoba que compartían. Con impaciencia esperó que su primo contestará, esa llamada le permitiría decidir su siguiente paso en la locura que se metió. Desde la conversación con Pujol se planteó la posibilidad de regresar a la capital y ponerse al frente de la empresa; pero las palabras de Karina retumbaban en su cabeza advirtiéndole del riesgo que corría su familia. La voz cálida del pelirrojo le embargó de la una extraña felicidad, por más que lo negara, Karlo siempre le brindaba esa paz que, muy por el contrario, Matías le quitaba. —Olivia mi tío es muy cuidadoso con esa info

