Esto no es lo que esperaba de mi futuro. No es lo que visualizaba cuando miraba a mi reflejo en el espejo y me decía a mí misma que estábamos destinadas a triunfar en la vida. Me imaginaba en un elegante y hermoso despacho, sentada sobre un sillón de cuero n***o y respaldo alto, frente a un imponente escritorio de madera perfectamente lustrada. Sobre él, un pequeño letrero con mi nombre grabado junto a la palabra CEO; yo, la imponente CEO de una prestigiosa empresa. Así era mi mayor sueño. Pero, a veces, la vida nos lleva por caminos inesperados, y ahora ese sueño parece estar a años luz de distancia. Me encuentro en el lugar menos indicado para cumplir esa visión, frente a la persona que me sacó de la pobreza y ahora, gracias a ella, puedo permitirme ciertos lujos. Creo que a partir de ah

