Un largo viaje, eso fue lo que sintió Aline cuando William y ella llegaron al aeropuerto John F. Kennedy en Nueva York. Durante todo el trayecto, Aline se mantuvo callada y centrada en su trabajo evitando al máximo intercambiar una palabra con William, que había insistido en que ella debía regresar a casa en su avión privado. Will estaba loco por decirle que no iba a dejar de luchar por ella, pero por su miedo a forzar la situación y sobretodo cómo afectaría eso al matrimonio de Aline con Joshua, decidió callarse decidido a buscar otra manera de pelear por la mujer que amaba, sin perder el privilegio de permanecer en la vida de su hija. También estaba el hecho de que iba a tener que enfrentarse a su hermano, pues Aline le había dejado claro que no iban a haber más secretos y ambos tendrí

