MIEDO NOCTURNO ESTEBAN Veo a Valeria recostada junto a mí y el deseo se magnifica, ya la deseaba, pero justo cuando recordé que la hice mía a la fuerza el deseo creció tanto, es como si me excitara recordarlo y sí, quiero repetirlo. — Esteban, ¿Estás bien? — pregunta andarse cuenta de mi mirada sobre ella. — Sí, preciosa, sólo admiraba tu belleza — Mi amor, pero qué cosas dices, — ella siempre ha dicho esa frase desde que recién la conocí, no cabe duda que su esencia permanece — vamos a dormir — Valeria, yo… olvídalo — No, dime lo que ibas a decir, yo estoy consciente de que tienes tus necesidades y no es que yo no las tenga, es sólo que… — Lo entiendo, pierde cuidado, hermosa , anda, acuéstate a mi lado, déjame abrazarte aunque sea, necesito sentirte cerca de mí. Ella se aco

