ALAN La estancia aquí se ha vuelto mucho más relajada desde que Manuel me acompaña, hemos estado recordando viejos momentos de cuando nos conocimos y de cómo nos hicimos amigos, desde entonces somo inseparables. — Tiene visita — me indica el celador y veo llegar a mi padre, al fin — Alan, me alegra ver que estás bien, pensé que estarías… — expresa, pero pronto Manuel mete su cuchara, como siempre — ¿Sólo, triste y demacrado? Lamento mucho decepcionarlo, pero la estamos pasando muy bien — mi padre voltea de inmediato para verlo — ¿Manuel? ¿Pero tú qué haces aquí? — lo cuestiona — No pregunte lo que realmente no quiere saber, sólo suponga cosas bonitas como que no podía dejar sólo a su hijo, ya sabe que no sabe vivir sin mí — Muchacho, pero… — Papá, olvídate de Manuel, viniste

