¡VIVA! ESTEBAN El médico me ha dejado con la esperanza de que Valeria despertará pronto y ahora es tiempo de que Renata lo sepa, así que me dirijo a casa a dónde fingimos ser una linda familia y la mando a llamar a mi despacho para una seria conversación. — Renata, chiquita, tenemos que hablar — ella no me habla desde el accidente, sólo asiente con la cabeza — Valeria pronto despertará y saldrá del hospital — ¿De verdad, papi? ¿Mi tía Valeria vendrá a esta casa? — Vaya que me sorprende, pensé que seguiría molesta, ya veo que el cariño que le tiene a Valeria es mucho más grande de lo que creía, eso me servirá. — Si, mi amor, — respondo — pero hay algo que quiero pedirte para que ella quiera vivir con nosotros y así poder cuidarla aquí — Te escucho, papá, aunque… — ¿Aunque? — Renata

