“Por desgracia sí. Ya os lo he dicho, nunca dejaré de atormentarme.” En este momento la mujer levantó la manga derecha del jersey que llevaba puesto y mostró el brazo desnudo. “¿Veis esto?” dijo la señora Lavezzoli indicando un quiste. “Es un recuerdo de Luca. El profesor Migliori me explicó que el síndrome del gemelo evanescente podría tener consecuencias incluso de este tipo y poco tiempo después me di cuenta de la existencia de este quiste que antes no tenía.” Las personas presentes en la habitación asintieron. “¿Lo entendéis?” continuó a hablar la mujer después de unos segundos. “¡Justo para que no lo olvide Luca se ha ido dejándome un recuerdo indeleble en mi piel!” “Tranquilícese señora” le dijo Rugantini. “Sabemos cuán dolorosa puede ser esta situación pero los señores aquí pre

