VIII Cuando Zamagni y Finocchi llegaron delante del edificio en donde habitaba Marisa Lavezzoli, vieron a Carla Mezzogori y a su marido salir de la puerta de entrada. Se saludaron y la mujer le preguntó si había alguna novedad con respecto a la investigación en curso. “Hemos conseguido reunir alguna información” comenzó a decir el inspector, “pero todavía no tenemos nada realmente útil, por lo menos en apariencia. Hemos escuchado a algunas personas, pero sin obtener gran cosa.” “Espero que consigáis pronto llegar al final de esta historia” dijo Carla. “También nosotros lo esperamos” respondió Zamagni. “Por ejemplo… perdonad si os quitamos tiempo” se entrometió el agente Finocchi “¿vosotros no conocéis a nadie que nos pueda dar alguna información sobre el padre del muchacho? Quiero de

