X Stefano Zamagni creía que era improbable, si no imposible, que sus investigaciones no llegasen a ninguna parte. Habían comenzado hacía unos días, pero realmente no habían avanzado mucho en la resolución del caso. Habían conseguido excluir, a priori, solamente una posibilidad, la del intento de robo, por la falta objetiva de tiempo, pero, por el resto, no podían dar nada por seguro. Marco Finocchi y él habían decidido que se limitarían, al menos de momento, a buscar los posibles culpables en el círculo familiar del muchacho o, como máximo, considerarían a la enfermera o a cualquier otro m*****o del equipo médico al que pertenecía Daniela Rossi, y a Andrea Fusari, el experto en gimnasia de rehabilitación. Al menos aparentemente, estas eran las únicas personas con las que Marco Mezzogo

